“La búsqueda continua de Dios”

Salmo 73:25: “¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti? Y fuera de ti nada deseo en la tierra.”           

Hay momentos en nuestra vida espiritual en la que nos damos cuenta de que no existe otro lugar al que mirar ni otro camino a dónde ir, pues entendemos que es únicamente Dios quien nos abre las puertas y nos marca el camino que debemos seguir; lo que Dios nos está llamando a hacer, no puede ser más postergado.

Cada vez que te encuentres en un camino sin salida, es porque Dios te está invitando a acercarte más a Él. En lugar de buscar culpables en medio de esas circunstancias, recuerda que Dios te desea y te anhela y quiere más de ti. Dios sabe que podemos dar más, que podemos tener más pasión y buscarle más. No permitas que nada apague el deseo en tu corazón de buscar Su presencia, ¡por nada del mundo te alejes de Él! Esto no es solamente para quienes sienten la presencia de Dios, sino para todos nosotros, esto no se trata de sentirlo o no, sino de tener una firme decisión de buscar cada día más a Dios y conocerlo. La Biblia nos ha enseñado que el que conoce a Su Dios, se esforzará y actuará; Dios nos está llamando a un nivel mayor de búsqueda. No mires a los lados cuando estés rodeado de problemas, así no encontrarás una solución. ¡Alza tu mirada a Dios, de Él viene tu socorro!

El Rey David lo tenía todo, físicamente hablando, pero él reconocía que eso no le bastaba, que eso no era suficiente. ¡Lo único que podía llenarlo era conocer cada vez más a Dios! En el momento en que él se enfocaba en lo terrenal, las cosas de la tierra lo atrapaban y envolvían. Las cosas de este mundo algún día pasarán, pero las cosas del cielo son eternas. Si tenemos necesidades, no nos centremos en ellas, cuando buscamos a Dios por sobre todas las cosas, Él se encarga de suplirnos aquello que requerimos y de cumplir los deseos de nuestro corazón, porque Él conoce de qué cosas tenemos necesidad. Si usted no hace progresar su vida con Dios, lo que antes era una pasión se convertirá en una rutina.

El gran secreto delos grandes hombres de Dios fue siempre mantener ese deseo y esa pasión por la presencia de Dios. Él mismo se está encargando de no dejarnos otra vía más que Él, para que comprendamos que Dios es nuestra esperanza, nuestro sustento, nuestro salvador y nuestro Señor, ¡jamás nos abandonará! La fe en Dios es lo que nos mantendrá firmes en medio del proceso, para no dejar de creer en lo que Él nos prometió, hasta ver su cumplimiento.

Salmos73:26-28: “Mi carne y mi corazón desfallecen; mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre. Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán; Tú destruirás a todo aquel que de ti se aparta. Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; he puesto en Jehová el Señor mi esperanza, para contar todas tus obras.”