La bendición sigue a la obediencia

No podemos sacar a Dios de nuestras finanzas, ni de ninguna área de nuestra vida, porque esto acarreará maldición. Aquellos que no aprueban tener en cuenta a Dios, son entregados a una mente reprobada. Esta es la causa de la degeneración del hombre y de una sociedad. Pero, si quieres tener bendición, debes tomar en cuenta a Dios; tómale en cuenta y avanzarás. No hagas nada sin Dios porque será en vano y comerás pan de dolores; sin embargo, Dios no quiere que comas pan de dolores, sino pan de vida.

Trabajar sin Dios es hacer las cosas en vano, y que tanto esfuerzo derive en nada. No obstante, la obediencia a lo que Dios te dice traerá bendición. Aun en medio del desierto, Dios puede dirigirte a hacer cosas diferentes, pero que en Su fuerza y bendición, nos permite lograr las cosas en abundancia. La bendición no hace las cosas fáciles de ninguna manera, y más bien nos conduce al trabajo, y cuando lo hacemos en la fuerza y bendición de Dios, siguiendo sus instrucciones, más allá de la lógica muchas veces, somos bendecidos. – La pobreza es una maldición y una esclavitud, pero Jesús vino a hacernos libres. – La bendición de Dios te encuentra, no cuando la buscas a ella – cuando buscas añadiduras – sino cuando obedeces. Cuando obedeces, la bendición te alcanzará a ti; persigue, por tanto, ser obediente. La bendición está dada, esperando ser activada por la obediencia. Cuando oímos a Dios y le obedecemos, la bendición nos alcanza.

Pastor Francisco Barrios – Miércoles, 28 de septiembre de 2016