“La batalla que ganamos de rodillas”

Lucas 18:1: “También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar.”

El cristiano tiene una vida de oración. Jesús nos enseñó a ganar batallas de rodillas y debes saber que el tamaño de la batalla representa el tamaño de la victoria, es por ello, que mientras más grande es la batalla más fuerte debe ser la oración; es necesario adaptar la oración a la batalla que estás luchando. En una batalla el soldado no debe estar descuidado porque luego lo veremos en el piso. Jesús les dijo a los fariseos que ellos sabían distinguir el clima pero no sabían conocer los tiempos, es peligroso vivir un tiempo de batalla y estar como si estuviéramos en una fiesta, hay tiempo para todo y si estamos en batalla no es momento de dormir.  La Iglesia debe tener oídos espirituales para escuchar los cuernos espirituales que están convocando para la batalla, y esta batalla que se nos está presentando debemos librarla de rodillas. Si fueres flojo en el día del trabajo serán disminuidas tus fuerzas. Dios está llamando a la Iglesia a una batalla de oración. Si hemos ayunado, orado, llorado, ahora debemos hacerlo como nunca antes, porque esta batalla es la definitiva. Si Jehová no edificare la casa en vano trabajan los que la edifican.

Jesús oraba de noche y trabajaba de día. Hay gente que con la excusa de que están orando descuidan sus labores, la Palabra de Dios dice: “hasta ahora mi Padre trabaja y yo también”, debemos darle al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios. Jesús entendió el momento cuando venia su más grande batalla en el Getsemaní, la Iglesia debe entender lo que viene para su país, Jesús entendió el conflicto que se vendría en la hora final y subió al Getsemaní y esta vez tuvo que orar intensamente, redobló su vida de oración. Queremos orar todos juntos en armonía, necesitamos redoblar el ayuno y la oración. En la Biblia estaba profetizado que Jesús tendría la victoria pero sin oración la profecía quizá hubiese sido retrasada, Jesús oró intensamente para que se cumpliera en el tiempo que Dios quería.  Los discípulos no entendían el tiempo y quizás decían tenemos sueño.

 Mateo 26:40-41: “Volvió luego a sus discípulos y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? Velad y orad para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.”

No te duermas en el tiempo de la batalla, porque con tus fuerzas no podrás hacerlo necesitas la ayuda de Dios, recargarte espiritualmente, por eso fue que Jesús pudo resistir la batalla y pudo decir: “Padre perdónalos porque no saben lo que hacen”. La primera Iglesia se quedó sin Jesús y fueron a un aposento alto a orar y la oración ocasionó que naciera la primera Iglesia, luego matan a Esteban, y dice la Biblia que se unieron a orar. Cuando empezamos a orar intensamente Dios guarda. Para grandes batallas Dios tiene un ejército que distingue los tiempos y sazones, vamos a orar hasta que algo pase y tiemble la tierra. Lo que importa es la presencia de Dios, por eso debemos pedir que la presencia de Dios vaya a donde nos dirijamos.