“La actitud requerida en la batalla espiritual”

1 Corintios 16:13: “Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos.”

Debemos entender que, como cristianos, estamos enfrentando constantemente una batalla en nuestra contra, siendo esta lucha del reino de las tinieblas contra el Reino de Dios. Es necesario que entendamos que estamos en tiempos de guerra, y en estas circunstancias, se nos demanda una actitud de valentía.

La primera actitud debe ser la de velar

Lo que significa estar atento y consciente de lo que está ocurriendo a nuestro alrededor. Esto implica una actitud de previsión, que conlleva a estar preparado para lo que venga. Nadie vela si no hay una amenaza de peligro. El que vela, ora; en otras palabras, el que está consciente de la batalla a su alrededor, eso lo va a conducir a la oración. Sin embargo, no todo el que ora está velando.  El que está en guerra, no puede estar distraído en cosas vanas. No estamos en un juego en el que perdemos una vida y más adelante se puede recuperar. ¡Esta es la batalla de la fe! El enemigo buscará muchas armas para derribar tu fe, porque por medio de ella tú eres salvo, y con ella tendrás la victoria en todas las áreas de tu vida.

La segunda actitud que debemos tener es firmeza en la fe

Estar firmes en la fe es no permitir el doble ánimo y la inconstancia, sino decididos a creer incluso en contra de lo que se ve o parece ser. Quien está firme, sabe que si se mantiene constante en lo que Dios le ha prometido por medio de Su Palabra, verá la manifestación y el cumplimiento de tales promesas. Estar firmes en la fe, es vivir de acuerdo a los preceptos de la Palabra de Dios, y si nos mantenemos firmes, tendremos la victoria en cada situación. Quien está firme en la fe, se mantiene constante en la Palabra de Dios y se prepara para lo que está esperando. Es importante que lo que hacemos se mantenga coherente con lo que declaramos.

La tercera actitud es la valentía

Nadie va a la guerra con una actitud de cobardía. En el tiempo de problemas, debemos demostrarle al enemigo que estamos dispuestos a pelear la buena batalla de la fe, porque sabemos que Dios está con nosotros y que de todo nos librará. Se trata de tener gallardía y valentía, de enfrentar dificultades varonilmente. En esta guerra espiritual, no podemos dejarnos paralizar por el miedo, sino que tenemos que enfrentar cualquier desafío.

La cuarta actitud es el esfuerzo 

Esto implica aplicar fuerza a lo que sea que estamos haciendo, lo que indica que, lo que tenemos por delante no es fácil. Aunque estemos apoyados por la mano de Dios, habrá retos que requerirán que apliquemos fuerza. Esforcémonos pues, en hacer lo que Dios nos encomendó hacer. Si Dios dijo que vienen días mejores, trabajemos en hacer que se acerquen esos días; si Él está anunciando que vendrá una recomposición social, debemos trabajar en ello. ¡Es tiempo de ser diferentes!

2 Pedro 3:9: “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.”

¡Dios nunca retarda su promesa! Y Él quiere que nadie se pierda lo que Él ha prometido para nosotros. El tiempo que para algunos parece tardanza, es la paciencia de Dios para que todos puedan ver su gloria. ¡El día del Señor vendrá! Lo que un día se nos fue profetizado, ¡muy pronto lo veremos hecho realidad! ¡Mantengámonos en esperanza! Poco a poco nos estamos acercando a la promesa que Dios nos ha dado.