“Jesús y la Oración” “Escuela de Oración” (Clase N°28)

“La percepción de lo espiritual” (Servicio de Oración)

Efesios 6:12: “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.”

Nuestra lucha tiene una connotación espiritual. El mundo espiritual es más real que el natural; de hecho, lo natural proviene de lo espiritual. Las bendiciones, y aun las cosas negativas provienen de ese plano espiritual. Pablo aclara que nuestra lucha no es contra carne y sangre, cuando no lo tenemos claro, nos podemos enredar en lo natural, y terminamos distrayéndonos con el títere, en lugar de atacar al titiritero. Así que, la oración es una disciplina que nos mantiene enfocado en nuestras respuestas. Siempre Satanás querrá distraernos antes que hagamos algo que avance el Reino. Siempre sucederá algo para que no haga la voluntad de Dios.

En Éfeso, de donde eran los lectores de esta carta de Pablo, eran mayoritariamente de formación militar. La iglesia estaba compuesta por generales y soldados romanos, por ello Pablo usa este lenguaje que era conocido  para ellos, y les aclara que la batalla que libraban no era contra otro hombre, sino que era en aquel tiempo como ahora, no contra carne ni sangre. No se pueden tomar decisiones sin la dirección del Espíritu Santo. No podemos tomar decisiones por apreciaciones, sino por direcciones. Cuando queremos un cambio, debemos orar. Nuestra victoria depende de la dirección del Espíritu Santo.

No intentemos hacer algo porque sintamos que está bien, sin la guía del Espíritu Santo. Incluso, cuando quiera ayudar a un hermano, consulte al Espíritu Santo sobre cuál es la forma correcta de hacerlo. La oración nos afina la visión y nos ayuda a evitar caer en errores. Para ser eficientes debemos ser guiados por el Espíritu Santo. La oración se convierte en una necesidad, en una obligación para el creyente desarrollar este camino bajo la guía del Espíritu Santo, para conocer qué quiere Dios que usted haga, cómo y cuándo quiere que lo haga. Dios en una oportunidad le dijo a Oral Robert que había una gran cantidad de creyentes que iban al cielo sin concretar ni siquiera el 5% de sus llamados en la tierra. Cuando le preguntó al Señor la razón de esto, Dios le respondió que la razón era que habían vivido para sí. Por lo que, tenemos que entender que de nuestro servicio debe derivarse salvación y bendición para otros muchos, no aislarnos ni concentrarnos en las cosas de esta vida. Vivimos en la tierra, pero no somos de la tierra, somos un alma eterna, y debemos vivir conforme a ese estándar y no al del traje que tiene para vivir en esta tierra.

Cuando oramos y afinamos la visión por medio del Espíritu Santo, podremos desarrollar plenamente nuestros llamados. El atraso que tenga en lo espiritual no está bien, no es lo óptimo para nosotros. Lo malo de lo malo es que la gente se adapta a eso al punto de no querer salir de allí.  Ese atraso no solo es de creyentes, sino de iglesias. Este atraso es por falta de una visión afinada. Pero, cuando empieza a afinar esta visión, cosas que pensaba que no lograría, es posible que las logres. Cuando esperamos en Dios y vivimos en su Palabra, no tendremos que perseguir bendiciones, estas vendrán a nosotros.