“Jesús y la Oración” “Escuela de Oración” (Clase N°15)

Alineemos nuestras oraciones equilibrando lo que queremos y lo que realmente necesitamos. Lo que Dios nos da es lo que realmente necesitamos y eso trae una bendición integral a nuestras vidas.

Debemos saber que las cosas que no hemos recibido, es porque o bien no es el tiempo o no las necesitamos. Cuando lo que pedimos no es necesario puede ser de tropiezo más adelante. Hay cosas que si las tuviéramos es posible que terminen desviándonos de los planes que Dios tiene para nosotros. La oración no es para doblarle el brazo a Dios y conseguir todos los caprichos que queramos porque Dios sabe de lo que realmente tenemos necesidad. Si lo necesitamos, Dios nos bendecirá, de no ser así entonces no lo hará.

Mateo 6:10: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.”

Pidamos que el Reino de Dios venga a la tierra, esto consiste en que la influencia de Dios, el Rey, esté en todas las áreas de nuestras vidas. En otras palabras: donde el Rey es el líder y su influencia es ley, se le llama Reino, por eso debemos permitir que Dios reine en nuestros corazones.
Al orar que venga Su Reino, estamos colocando a un lado todas nuestras metas e intereses para colocar primero el Reino de Dios y al hacer esto todas las demás cosas serán añadidas.

El Reino de Dios destruye el reino de las tinieblas en cuestión de segundos. “Venga tu Reino” es una declaración de autoridad y trae la misma circunstancia del cielo a la tierra, esto quiere decir que usted trae el trono de Dios a donde se encuentre orando porque no hay trono sin Rey.

Al pedir que venga el Reino de Dios tenemos pocas probabilidades de fracaso porque buscamos la influencia de Jesús antes que nuestros intereses y eso es garantía de éxito. “Venga tu Reino” significa un establecimiento de la influencia de Jesús sobre cualquier aspecto de tu vida, familia e incluso el país. El Reino de Dios no es comida, ni bebida sino alegría, gozo y paz.