¡Jesús vino a esto!

No solo es predicar a Jesús sino servir a la gente. Puede haber obstáculos para todo, pero el amor siempre se abre paso. El amor de Jesús tiene una connotación diferente, ese amor hace que las personas perciban y sienta algo distinto. El amor de Jesús puede hacer un cambio en nuestro país, no construyendo casas nuevas sino un corazón nuevo. Esto es el principio, continuaremos recorriendo el país.

Jesús no vino para hacernos ricos, por lo tanto el mensaje que se predica en las iglesias no puede ser sobre la prosperidad, porque Jesús no vino a eso. Si Jesús hubiera querido hacerse rico y hacer ricos a los demás hubiera creado una franquicia de carpintería. Él no vino a tener comodidad a la tierra.

Jesús vino con la visión de que estaba de pasada en la tierra y no para establecerse acá. Jesús no pertenece a este sistema; vivimos para la eternidad, por eso no vivimos para amontonar cosas. Lo que hay que cambiar del venezolano es el deseo de enriquecerse rápido.

Siempre hubo un plan más alto de parte de Dios para este país. Estamos llamados a convertirnos en la plataforma evangelística más poderosa del mundo, y lo veremos muy pronto.

Lucas 19:10: “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.”

La idea de predicarle a la gente no es para convertirlos a una organización, sino a convertirlos a Jesús. Debemos salir de la mentalidad pequeña para entrar en la mentalidad de Jesús. Él no vino para que peleáramos por doctrinas ni normas. Jesús vino a buscar a la gente que se había perdido en el sistema del mundo. Por eso la prioridad de la iglesia debe ser buscar a la gente, y servirles, antes que tener templos grandes.

Él único que puede traer cambios a la gente que ha sido herida es Jesús, a través de sus creyentes. Se trata de ser tenaz y agresivo en el asunto de predicar a Jesús y salvar gente. ¿Si Jesús vino a buscar y a salvar por qué unos están condenando?

El amor de Jesús no hace excepción de personas, puede cambiar a la persona más peligrosa y hasta la más noble. Nosotros somos quienes hacemos excepciones.
Nosotros no podemos salir a condenar a nadie.

Tenemos que abrazar sin contender con nadie, debemos tener una actitud diferente no sectaria sino cambiar la mentalidad hacia la línea del amor. Las divisiones y las peleas han hecho que la iglesia sean un montón de piedras tiradas. Debemos entender el momento histórico que vivimos.

La Biblia es amplia en demostrar que a pesar de existir pocos alineados a la voluntad de Jesús pueden hacer mucho, aun sin tener las finanzas. Debe comenzar una reforma y ésta comienza en el corazón no afuera. La reforma no es superficial, no se trata de cómo nos vemos por fuera. Lo más importante es el alma, antes que lo exterior.

Lo más poderoso no es tener la Biblia en la mente sino en el corazón. La fe se demuestra con obras, no se ostenta. El evangelio es práctico, se trata de servir a la gente y ayudarlos.

Marcos 1:38: “Él les dijo: Vamos a los lugares vecinos, para que predique también allí; porque para esto he venido.”

Se ha tergiversado el evangelio de Jesús hacia dogmas, cuando solo se trata de servicio. Hay dos maneras de definir cuando alguien está lleno del Espíritu Santo 1) hablar de parte de Dios 2) predicar con denuedo a Jesús. Él iba de comunidad en comunidad a predicar y a salvar.

Marcos 16:20: “Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén.”

Cuando usted está claro en lo que es y lo que hace, no le importa lo que la gente diga. Las señales que Dios demuestra no son para seguirlas, sino que estas siguen a quienes predican.

Los creyentes debe ser desprendidos de sus propias cosas para compartirlas con otros. Venezuela hoy se ubica como última, pero ella será la primera nación salva y exportadora del mensaje de Jesús a otras naciones del mundo.

Esto es lo que cambia y afecta a una nación, cuando se levanta un grupo de personas a predicar a Jesús.

Cuando nos persiguen y nos atacan no debemos responder de la misma manera, sino con obras de amor hacia la gente. La iglesia no debe llenarse de odio, o rencor más bien debe llenarse de amor por el país. Lo que necesita nuestro país no son grupos bíblicos, ni peleas entre partidos políticos sino gente apasionada que ame a Jesús y lo prediquen.

El país no necesita la difusión de doctrinas y normas sino gente comprometida que realice lo que dijo Pablo: “La locura de la predicación”. Se trata de algo innovador, de algo que no entienda la gente.

1 Corintios 1:21: “Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.”

Hay que predicar a Jesús de forma entendible, y llevar el mensaje con sencillez. Jesús es suficiente para sanar, cambiar y para todo lo que el hombre requiera.

La gente se salva oyendo de Dios. A Dios le plació que la gente se salve no con una estrategia inteligente sino con la “locura de la predicación”.

No hay que manipular a la gente con un sermón para que crean, Jesús es práctico. Jesús está en todas partes.

A la gente le gustan los títulos, sus éxitos dependen de su ego. Un siervo es aquel que sirve a Jesús y sirve a la gente, no les importa lo que pase con tal de servir a Jesús.

Él no nos mandó a esforzarnos por títulos sino para servir. El mejor título es ser su siervo, aunque muchos no lo quieran, pero el título de siervo no se escribe en tarjeta de presentación sino en el corazón, pues desde ahí se sirve a la gente con amor.

Muchas organizaciones se han convertido en represas de dinero, pero El Evangelio Cambia no es así, pues somos como un río que fluye a través de acciones que realiza el voluntariado en cada comunidad.

Es una visión más grande que el bolsillo, una visión del Reino de Dios donde se sirve y se da a los demás. Esto le trae altura y dignidad al creyente.

No importa amontonar cosas en la tierra, sino hacer tesoros en el cielo.
Muchas de las cosas que peleamos en la vida es ambición, y empezamos a creer que el éxito está en tener cosas. El éxito de Jesús no estaba nunca en tener cosas, porque Jesús no vino a eso. Repartir y dar es de hijos de Dios. Debemos entender que Jesús vino a servir y nuestras prioridades deben cambiar, para que nos empujen a un destino eterno.

Debemos manifestarnos y bendecir a Venezuela en las calles porque no hay nadie más que lo haga. Aunque Jesús alimentó a 5 mil les aclaró que debían seguirlo por las palabras que Él les había dicho y por el mensaje que les había impartido. Un día exportaremos esto a otros países. ¡Tenemos que creerlo!