“Jesús, la piedra angular”

Hechos 4:10-11: Puesto que hoy se nos interroga acerca del beneficio hecho a un hombre enfermo, de qué manera éste haya sido sanado, sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano.  Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo.

Se encontraba Pedro delante de los saduceos y los sacerdotes exaltando el nombre de Dios y colocando a Jesús como la piedra principal. Pedro les explica a la élite religiosa que Jesús es la piedra que desecharon y edificaron grandes ministerios sin Él como fundamento. Jesús es la columna que Dios ha puesto para la iglesia.

Parece que la iglesia perdió el fundamento y el sustento que es Jesús, y por eso se están derribando grandes imperios religiosos, porque Jesús nunca fue la piedra angular. Por eso, Dios está levantando una iglesia donde Jesús es su único Señor. No es edificar un templo a Dios, sino edificarle una esposa a Jesús.

1 Corintios 3:11: Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.

Debemos edificar la iglesia entronando el nombre de Dios en cada cosa que hagamos, porque Jesús lo es todo, porque es la piedra angular, el principio y el fin, el alfa y el omega. Nosotros somos edificadores de lo que Dios quiere hacer en esta nación y Dios es el arquitecto, Él tiene los planos y Jesús es la piedra principal.

¿Dónde han colocado a Jesús? Hoy día la iglesia cristiana no edifica sobre Jesús, sino sobre humanismo, planes humanos, estrategias de hombre y cosas donde Jesús no es la principal piedra, pero Él no es uno más. Jesús debe ser la piedra principal en tu familia, tus negocios, tus palabras y tu vida. No predicamos acerca de una organización o un hombre, sino a Jesús y a éste crucificado.

Dios está escogiendo de lo vil y menospreciado, de lo que el mundo y la élite religiosa desecharon para que edifiquen este país sobre Jesús. Aunque los vientos soplen con ímpetu, si Jesús es la roca inconmovible, este país no se derrumbará. ¿Lo que Dios levanta quién lo puede derribar? Hoy estamos edificando y levantando un nombre que es sobre todo nombre: Jesús. Lo que Dios levanta, ¿quién lo puede derribar o destruir?

Creo que vienen días de gloria para este país, porque estamos edificando un país y una iglesia a Jesús. Jesús va a ir más allá donde lo terrenal no puede ir, Él abre ríos en la sequedad y manantiales de agua en el desierto.

Cuando los edificadores de la iglesia sacaron a Jesús, no se habló más de Él sino de prosperidad, felicidad, matrimonio y otros temas. Esas son añadiduras y de tanto predicar sobre esas cosas, la iglesia se fue tras ellas y desechó a Jesús.

¿Cómo se le puede edificar a Jesús una iglesia, dejándolo a Él a un lado? ¡Jesús lo es todo!

Hebreos 1:1-3: “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profeta. en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo;  el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas hecho tanto superior a los ángeles, cuanto heredó más excelente nombre que ellos.”

Dios tiene muchas maneras de hablarte, puede ser a través de otras personas o directo a tu corazón. Hay un cambio de época, porque ahora Dios habla por medio de Jesús siendo Él voz profética para este tiempo.

Jesús es dispensador de gracia en este mundo, porque el universo fue hecho por Él. Jesús es superior a cualquier sacerdote y a un ángel. Es importante colocar nuestra mirada en Jesús y no en los hombres.

Cada persona está completa en Jesús siendo la cabeza de todo principado y potestad, los apóstoles vivieron una vida por y para Jesús. Es necesario soportar las aflicciones que se levantan predicar este mensaje, no siendo egoístas en nuestros propios deleites sino a la medida de Jesús. Es necesario retomar su nombre, recobrar el hambre y la sed por su Palabra. ¡No pierdas el amor que está depositado en ti, un amor que te hace hablar de Jesús!

No se trata de hacer lo que te agrada, sino de hacer las cosas que agradan a Dios. No seamos personas visuales y almáticas, seamos una iglesia de Dios que anda por fe y no por vista. ¡Cada palabra que Dios te ha dado no caerá, Él la cumplirá!

La iglesia cristiana ha sacado a Jesús de sus enseñanzas, por eso predican para complacer a los sentidos y sentimientos de la gente. ¡No vivamos de lo que estamos viendo u oyendo, vivamos de la palabra de Dios!