Jesús, la Mayor Influencia (Parte II)

“La Influencia de Jesús en el liderazgo”

Antes de la caída en el pecado, Adán y Eva caminaban con Dios, ellos estaban influenciados por el mundo espiritual. Al pecar, los sentidos pasaron a ser la mayor influencia en sus vidas.

Cuando Jesús llegó a la tierra marcó una diferencia para decir que había acabado la influencia de los sentidos sobre los hombres y ahora se establecía su influencia, que no ha caducado porque Él es eterno, es el alfa y el omega, el principio y el fin. Él aparece en nuestras vidas para romper con la influencia de los sentidos que nos atan a la tierra. Por eso coloquemos nuestros ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe.

Desecha lo que estás viendo y sintiendo, vístete de fe, esperanza de la palabra de Dios porque el tiempo de la manifestación de los hijos de Dios está cerca.  Hemos nacido en este tiempo para destruir las obras del diablo ¡Venezuela desea que los hijos de Dios nos manifestemos! Cuando nos manifestamos, comienzan los cambios porque esa tierra lo reconoce. Lo que sucede hoy es el gemir de la tierra por esa manifestación.

En Jesús, el liderazgo no está relacionado con un cargo. Jesús vino a la tierra y trajo un modelo de liderazgo diferente, no tenía una corona de oro y le llamaban Rey y Señor, no tenía un ejército y conquistó al mundo, no tenía títulos universitarios y le decían Maestro. No le dieron un cargo cuando nació y perteneció a una familia humilde. Jesús hizo todo eso para demostrarnos que la influencia no viene de cargos o riquezas. La influencia de Jesús en su liderazgo vino de una vida de servicio.

La influencia de un líder de la línea de Jesús está en el servicio, no en sus dones, finanzas o en su descendencia. Se puede ser pastor, apóstol, ujier y al mismo tiempo, no ser un siervo de Dios porque el servicio no se lleva en un cargo, se lleva en el corazón.

El ser humano tiene una gran capacidad para hacer obras buenas con un mal corazón. Lo que haces para Dios no es lo único que te define, te define la intención con que lo haces. No es parecer un siervo, es ser un siervo, eso fue lo que Jesús nos enseñó.

Mateo 20:25-28 “Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.

Jesús está enseñando una nueva forma de liderazgo que se basa en el servicio. Él era un liderazgo de ejemplo. La mayor herramienta del líder es su propio ejemplo. Nuestro país está gimiendo por la manifestación de los hijos de Dios, quienes ejercerán un verdadero liderazgo basado en el servicio, un liderazgo del modelo de Jesús. Si el liderazgo es servicio, todos estamos llamados a ser líderes.

Génesis 1:28 “Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.

Dios le dio al hombre la orden de enseñorearse de todo lo creado, pero no se la otorgó para hacerlo sobre su prójimo. Enseñorearse de otro no está en la línea de Jesús y no está en el orden de Dios, eso es lo que ha traído desorden sobre la tierra.

Quien quiera ser un líder de la línea de Jesús debe ser un servidor. Con los hechos influenciamos más a una sociedad que con las palabras, con nuestras acciones demostramos la verdadera influencia del reino de los cielos.