“Jesús es el Camino”

Juan 14:4: “Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino.”

No hay otro camino para acceder al cielo, por eso debes seguir el Camino verdadero que es Jesús. “El camino para acceder al cielo se llama Jesús”.

La gente es cambiada cuando tienen una experiencia con Jesús. Cuando su vida es transformada dejan atrás la vieja manera de vivir, el Evangelio de Jesús es la conversión del espíritu y alma.

Vivir para Jesús tiene que ver con cumplir la voluntad de Dios en la tierra. Apartas tu voluntad para acceder a la voluntad del Padre, cuando vives en la tierra no se trata de ser feliz, sino de obedecer y cumplir lo que Dios quiere para nosotros.

Jesús es el camino, no busques, ni mires otro camino que no existe, nos referimos como está escrito en el libro de Juan: 14:6:Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.”

Se nos ha enseñado una serie de normas y doctrinas que muestran religión pero no cambian a las personas, Jesús es el camino, la verdad y la vida. Muchos hombres tergiversan el mensaje de Dios y desvían el camino al cielo, mi deber es enseñarte el camino que va al cielo.

Lucas: 9:62: Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios.”

Jesús nunca malcrió a sus discípulos, Él mientras estuvo en la tierra fue muy radical con ellos. Se trata de predicar un amor profundo de Jesús a las personas.

Hebreos: 10:19-20: “Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne,”

Esta palabra me hace saber que Él rasgó el velo que separaba el lugar santo, al lugar santísimo que era para tener relación con el Padre, por eso en el nuevo pacto, todos los que creen en Jesús podrán tener relación directa con Dios en su nombre.

Ahora tenemos libertad para relacionarnos con Dios, un camino nuevo y vivo, entonces ¿para qué transitar por el camino viejo de la ley? No camines por este sendero religioso, la ley te hace caminar en sombras.

Hebreos 10:1: “Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan.”

Cuando tienes la imagen y revelación de no vivir por las cosas te evitará vivir en frustración y amargura, puedes tener las cosas, pero las cosas no te pueden tener a ti, por eso muchas personas viven en el desespero. Habían muchas costumbres de la religión que habituaban la motivación para nosotros y no para agradar a Dios. Como por ejemplo: “los sacrificios de orar hasta que se hiciera callos en las rodillas”, como está en el libro de Mateo 6:6: “Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.”

Yo oro para tener una mejor relación con Jesús, no es para que la gente se dé cuenta cuanto tiempo invertí en la oración. Tiene que haber algo más poderoso para vencer el pecado de tu vida y se llama Jesús, Él te dará una imagen clara de las cosas.

Hebreos 10:1-7 De otra manera cesarían de ofrecerse, pues los que tributan este culto, limpios una vez, no tendrían ya más conciencia de pecado.  Pero en estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados; porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados.  Por lo cual, entrando en el mundo dice:
Sacrificio y ofrenda no quisiste; Mas me preparaste cuerpo. Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para
hacer tu voluntad, Como en el rollo del libro está escrito de mí.”

Ya no es por lo que hago sino por lo que creo, caminar bajo la libertad de los hijos de Dios. No estamos aquí para condenar ni señalar a nadie sino para reconocer que tenemos no una, sino varias debilidades, todos las tenemos. Y tenemos un sumo sacerdote que se compadece en nuestras debilidades, como está escrito en el libro de Hebreo: 4:15-16: Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.  Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.”

Las ordenanzas no cambian a nadie, como por ejemplo en la bebida, comida y vestimenta, sin embargo todavía hay pastores que imponen estos dogmas para la carne.

Hebreos: 9:10-11: “ya que consiste sólo de comidas y bebidas, de diversas abluciones, y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas.  Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación”

Vendrá una reforma que cambiará y dará una visión amplia de las cosas, pues Cristo es el precursor de la reforma en la iglesia en tu familia y país. Cuando hablas de Jesús edificas a los que te oyen, ya no es por la apariencia de piedad, la libertad no se obtiene por una serie de cosas que hagas en la religión como culto viejo. Jesús es la propiciación del camino que te llevará al trono de Dios.

Hebreos: 9:12-14: “y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención.  Porque si la sangre de los toros y de los machos cabríos, y las cenizas de la becerra rociadas a los inmundos, santifican para la purificación de la carne,  ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?

Se acabó ese oprobio que viene sobre usted en cuanto al pecado, porque la Sangre de Cristo lo limpia todo y te dará la libertad para predicar el Evangelio de Jesús aun con debilidades y errores hemos logrado que muchas personas conozcan y reciban la palabra de Jesús porque Él es más que suficiente. Ahora tendrás una mayor relación y revelación de Jesús sin ninguna clase de distinción.