“Jehová es mi pastor, nada me faltará”

Salmo 23:1-6: “Jehová es mi pastor, nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará.  Confortará mi alma. Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente, el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días.

David sabía lo que un pastor representaba para sus ovejas, conocía la responsabilidad que este tiene de ser la fuente de provisión para sus ovejas, y que no estaba cobijado por cualquier pastor; es por ello que empezó a mirar e identificar a Dios como la fuente de su bendición y provisión. Cuando escribe este Salmo está en un momento crítico de su vida, pero sabe que tiene un pastor que será su protector, y no apela a la lástima de Dios sino a su carácter de pastor. Cuando David le dice a Dios: “Tú eres mi pastor” hacía referencia a que conocía su carácter y entendía que si estaba bajo su cuidado no le desampararía.

Cuando le dices a Dios: “Tú eres mi pastor”, le estás diciendo: “me pongo en tus manos, no en las manos del hombre, ni de las circunstancias, y por lo tanto, confió que serás mi proveedor y defensor”. David no comenzó su oración mencionando las cosas que le faltaban, sino con lo que tenía, la perspectiva de David no era lo que no poseía, era que tenía a alguien, es decir a Dios; a las circunstancias debemos hablarle de forma que conozcan que tenemos un proveedor, gritemos lo que tenemos porque ¡Jehová es nuestro pastor!

No importa las amenazas del enemigo sobre lo que quiera quitarte, lo que no debes perder nunca es la fuente de tu provisión porque el Dios que te dio una vez, te volverá a dar, tienes un pastor que te puede dar todas las cosas en abundancia. David no se desconectó de Dios a pesar de tener todas las cosas, él sabía que era su Dios no solo para lo material, sino que también era su protector, por lo que tenía a Dios en primer lugar.

Lo que tienes no depende del esfuerzo que hagas por conseguirlo, depende de tu pastor, y estás bajo el cuidado de Él. David no se dejó cambiar la imagen de Dios en medio de las circunstancias más difíciles, porque conocía que toda buena dádiva y don perfecto descienden de lo alto; las situaciones cambian, las cosas van y vienen, pero Dios es el mismo hoy, mañana y siempre. En Dios no pierdes nada, porque Él es dueño de todas las cosas, y puede darte lo que le pidas, en Él nada se acaba siempre hay algo nuevo, así que prepárate, porque los mejores días para tu vida apenas están comenzando.

Las cosas las hizo Dios, y por ende, Él es el dueño de todo, es por ello, que lo que le pidas conforme a su voluntad debes estar seguro que te lo dará. Dios es grande y soberano, no le pidas conforme al problema, pídele conforme a lo que Él es, porque está dispuesto a darle buenas cosas a los que le pidan. ¡Los que esperan en Jehová no tendrán falta de ningún bien!