“Hambre y sed por Dios”

Zacarías 6:8: “Luego me llamó, y me habló diciendo: Mira, los que salieron hacia la tierra del norte hicieron reposar mi Espíritu en la tierra del norte.”

Dios escoge lugares para mostrar y manifestar su gloria y poder, y ha escogido este lugar trayendo una gracia especial sobre él, pero no es solo una manifestación fugaz, debemos hacer que Dios se quede y como Iglesia somos responsables de hacer que la Presencia de Dios permanezca en Venezuela. Hay lugares donde Dios se manifiesta y está permanentemente sanando almas, salvando vidas y libertando corazones. Hemos escuchado de avivamientos que llegaron y pasaron, pero otra cosa es hacer reposar su Espíritu; podemos decir “es que Dios es omnipresente y puede estar en todo lugar”. Sí, pero no en todo lugar manifiesta su presencia y gracia.

Salmo 132:13: “Porque Jehová ha elegido a Sion; la quiso por habitación para sí.”

Dios ha elegido a Venezuela como su  lugar y Él jamás se va de un lugar cuando lo ha escogido como su habitación. Aunque estemos en un momento difícil, los cielos están abiertos sobre este país, es cuestión de tiempo para que veamos los días de gloria.

Mateo 9:1: “Entonces, entrando Jesús en la barca, pasó al otro lado y vino a su ciudad.”

Aunque Jesús nació en Belén, no estaba llegando a Belén, tampoco hablaba de Nazareth, Jesús desarrolló su ministerio en Galilea, esa fue su ciudad. Puede haber muchas ciudades, pero Jesús dijo que esta era su ciudad.

Marcos 2:1: “Entró Jesús otra vez en Capernaum después de algunos días; y se oyó que estaba en casa.”

Vamos a trabajar duro para que Venezuela sea la casa de Jesús y esté cómodo en ella, Él se quedará en la casa que le dé la honra, el reconocimiento y el amor que se merece. Nuestro problema ha sido tratar de que Jesús se una a nosotros, pero no queremos oír lo que Él quiere decirnos, ni poner nuestro servicio a su disposición, porque los que tienen hambre y sed por Dios nunca le niegan nada y siempre están dispuestos a servir donde Él los llama.

Si queremos que Jesús vaya a nuestra casa, sirvámosle con todas nuestras fuerzas. Hay personas y familias que atraen a Dios; convirtámonos en un magneto que lo atraiga y no en personas que repelen su presencia. Regresemos al hambre y a la búsqueda de Dios, aquella que nos lleva a conquistar su presencia; falta de búsqueda no es más que falta de hambre, pues los que tienen hambre siempre buscan y todo el que busca, halla, no soltemos a Dios, porque Él hará lo que prometió. La alimentación de todos a los que Jesús les dio de comer, fue a causa de su hambre espiritual, porque cuando buscamos saciarnos espiritualmente, Dios se encarga de saciar todas nuestras necesidades. Cuando nos esforzamos en buscar lo material, se apaga el espíritu; pero cuando queremos buscar primero lo espiritual, lo material viene por añadidura, Dios da mucho más abundantemente de lo que pedimos según el hambre que tengamos, pues el plato se sirve de acuerdo al hambre.