“Exhortación a la oración” (Servicio de Oración)



1 Timoteo 2:1-8: Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo. Para esto yo fui constituido predicador y apóstol (digo verdad en Cristo, no miento), y maestro de los gentiles en fe y verdad. Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda.

La palabra rogativa tiene que ver con la demanda de un favor de parte de aquel que te está escuchando. De esta forma nos acercamos a Dios pidiendo su favor en nuestras circunstancias. En tanto en la oración se conversa con Dios. Al decirle a Dios lo que sientes le muestras tu corazón, como aquel que está hablando con su padre. A veces somos más dados a pedirle y rogarle a Dios, pero muy poco a conversar y hablar con Él. En la oración  hablamos con Dios y Dios nos habla a nosotros. Presentando a Él un corazón genuino y puro, mostrando lo que estás sintiendo o pensando delante de nuestro Padre que atiende a nuestra oración y nos habla con amor, un Padre que está ahí en cualquier momento, escuchando cuando nos presentamos delante de Él, no solo a pedir, sino a hablar con Él.

No solo debemos orar a Dios para pedir, hay que llegar delante de Dios con acciones de gracia, ser agradecido, porque hasta aquí Él te ha ayudado; dar gracias a Dios es un gesto de amor para con nuestro Padre. A veces somos codiciosos y ambiciosos, pero Dios nos da conforme a su corazón, y ser agradecidos con Él por cada cosa que tenemos demuestra cuánto le amamos. Cuando vas delante de Dios y le das gracias, pero también compartes con otro lo que Dios te ha dado, muestras acciones de gracia para con Dios, de lo que recibes de gracia de parte de Dios, lo das de gracia a otros.

Cuando nos acerquemos al Trono de la Gracia demos gracias al Padre con nuestra boca por cómo nos ha ayudado, a darle gracias a Dios porque hoy tenemos que comer, vestir, entre otras cosas que Dios nos ha respondido. Debemos expresar nuestra gratitud y no caer en codicia ni vanidad, debemos ser agradecidos con Dios por cada cosa que tenemos, por medio de la oración, o alabanzas, o al compartir con otra persona lo que por gracia hemos recibido. No entremos en la forma común del mundo, con desespero, sino entremos al Trono de la Gracia con gratitud, creyendo firmemente que esta oración llega a nuestro Padre y creyendo que lo que ahora vemos mal, Dios puede cambiarlo, solo tenemos que ir al Dios de los cielos, ese que puede cambiar esta realidad.

Asimismo, hay que orar en todo tiempo, en todo lugar, por todo aquello que sea importante para la vida de nosotros en la tierra. No hay que quejarse por lo que no se tiene, hay que agradecer por lo que Dios nos ha dado, y sabemos que será quien nos supla cualquier cosa que nos haga falta. Oremos con la convicción de que oramos a Aquél que es poderoso y puede responder y transformar cualquier circunstancia mala en un momento de alegría.

Jesús dijo que si  dos de nosotros se pusieren de acuerdo en pedir algo aquí en la tierra, Él dice que lo que pidan será dado por el Padre. Creemos que es una verdad porque Él no es hombre para mentir. Vengamos a orar convencidos que Él está escuchando, pues todo lo que pedimos nos vendrá. Oremos juntos y estando de acuerdo con la ayuda del Espíritu Santo para que el cielo se pronuncie a nuestro favor.