El Espíritu Santo me revela el sueño de Dios

Joel 2:28-29: “Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días.”

 El Espíritu Santo anda buscando corazones sencillos, humildes y dispuestos para depositar el sueño de Dios en ellos. Él tiene planes, propósitos, y una voluntad agradable y perfecta para cumplirla en sus hijos en la tierra. Dios anda buscando corazones que sirvan como tierra fértil, pero ese sueño jamás vendrá sobre corazones orgullosos, porque este no es personal ni egoísta. Dios tiene un sueño contigo y quiere transferirlo a través del derramamiento del Espíritu Santo. Por eso, Él promete que habrá un derramamiento de su Espíritu, y cuando esto sucede viene carga de sueños, visiones y profecías.

Ningún hombre puede poner en ti un sueño eterno, pero Dios si puede hacerlo, y ninguna circunstancia natural podrá quitártelo, porque una vez que lo tienes no puedes perderlo. Todo lo que es eterno se mantiene, y mientras haya alguien que decida mantener vivo el sueño de Dios, este se mantendrá. Los sueños que Dios coloca en tu corazón no pueden ser apagados por nada ni nadie, y solo los entiendes tú porque fue a ti a quien Dios se los reveló. Él escoge los tiempos más difíciles para traer sus sueños al corazón del hombre, tal vez, porque es cuando estos están más sensibles a colocar la vista en Él, y aunque no sea el tiempo propicio, es el que Dios escogió, y siempre te animará a esperar porque en su momento lo cumplirá.

Hay personas que Dios no ve por su liderazgo sino por su corazón, y que están dispuestos a pagar el precio aunque no entiendan lo que puedan pasar, porque una vez que se les revela el sueño de Dios ya no pueden vivir para sí, el sueño de Dios termina absorbiéndolos y ellos se dan cuenta que sus sueños comienzan a estar dentro del de Él. Dios tiene un sueño contigo, por eso Él quiere limpiarte, rescatarte y renovarte. Es imposible estar lleno del Espíritu Santo y no soñar con cosas imposibles y profetizar lo que Dios ha dicho.

Habacuc 2:2: “Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella.”

La única materia prima que Dios necesita son corazones, pero sin la comunión y la llenura del Espíritu Santo el sueño se apaga y la visión desaparece, porque en Él está el sueño; por ello, necesitamos regresar a la comunión con Él. Podemos ver en la Biblia que José era joven cuando soñó, pero Abraham también lo hizo e incluso un tramposo como Jacob también; así que, no pongas excusas porque no se trata de ti, sino de Dios. Una vez que Dios coloca un sueño en ti, comienza una nueva etapa en tu vida. Reconocerás que un sueño es de Dios porque viene acompañado de una Palabra suya, y aunque otros lo cuestionen tienes que aprender a perseguir el sueño de Dios más de lo que el enemigo te persigue por ese sueño.