“El Espíritu Santo me imparte esperanza”

Es necesario este mensaje para un país, entendiendo que nuestra esperanza no está puesta en un hombre, sino en un Dios, su nombre es Jesús. Cuando tienes tu esperanza en Dios, también tendrás la estabilidad del Dios en el cual esperas; cuando esperas en un hombre cualquier altura o bajada puede afectar tu esperanza, pero cuando la tienes puesta en Él nada la puede afectar. Debes estar atento a lo que Dios está haciendo, porque Él no está de brazos cruzados, está actuando aunque no lo veas, y manifiesta su gracia, bondad y poder cuando la gente menos lo espera. ¡Así que estad quietos y ved la salvación!

La Iglesia de Jesús no puede tener la posición de que para que Dios haga algo tiene que haber destrucción o muerte, los que se llaman cristianos no pueden tener esa posición; antes bien, debes creer que Dios va a hacer una influencia y va a mover lo que tenga que mover en los corazones, para que haya una manifestación de los días de gloria en paz y no en muerte y violencia, porque eso no fue lo que enseñó Jesús, porque Él frente a Poncio Pilatos pudiendo hacer cualquier cosa como pedir 12 legiones de ángeles, dejó claro que era un hombre de paz. Si alguien está lleno de esperanza debe tener paz y gozo, y toda esta manifestación se debe solo al poder del Espíritu Santo.

Romanos 15:13: “y el dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del espíritu santo.”

Cuando estás lleno del Espíritu Santo eres impartido con su esperanza y sabrás que aunque hoy se ve mal, mañana saldrá bien. Él te hace saber que vienen días de gloria para este país, que lo que ha prometido lo cumplirá, por lo tanto, lo que ves no te hace cambiar lo que esperas; tu esperanza se mantiene intacta porque es impartida por el Espíritu Santo. No esperes algo diferente a lo que estás esperando, y en el asunto de esperar hay que ser tercos, no cambiantes; el cambio que esperas, lo esperas en paz de acuerdo los lineamientos y valores del cristianismo y del cielo, sin permitir que el diablo meta su mano para dañar lo que Dios quiere hacer. No dejes que el fatalismo cambie la imagen del futuro que esperas, lo que Dios va a hacer ya lo ha hecho, Él ya tiene la solución.

Isaías 43:19: “he aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.”

El profeta Isaías está diciendo que Dios ya ha hecho eso otra veces, por lo que es difícil no reconocerlo, Dios está diciendo que va a hacer las cosas a su manera y de forma que siempre te sorprendas. Cuando Dios está diciendo que abrirá camino en el desierto, está hablando de recuperar la economía, de hacer que vuelva la dinámica económica al país. Dios está diciendo: “voy a recuperar su economía a mi manera, voy a unirlos, reconciliarlos y a regresar entre ustedes la hermandad como un pueblo.” Dios lo ha hecho ya y lo volverá a hacer en Venezuela, lo que va a venir vendrá, espéralo.

Habacuc dijo: “aunque tardare, espéralo, porque va a llegar” esa debe ser tu esperanza, va a llegar ese cambio y va a llegar en las condiciones del cielo. Dios nunca miente, siempre cumple lo que promete, y ese panorama devastador que se veía, como tú tienes esperanza, empiezas a ver como reverdece. Viene una cosa nueva para tu vida, familia y país, viene un cambio y será bajo las condiciones del cielo. El que espera siempre será un loco hasta que se manifiesta lo que espera, solo es cuestión de tiempo, ¡estad quietos! Como cristiano solo debes mantenerte firme en la fe y esperanza, porque para que algo cambie no puedes caminar en la misma bajeza de lo que quieres cambiar, lo nuevo viene por lo que esperas. ¡No actúes fuera de tus valores!

Marcos 2:21-22: “nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo; de otra manera, el mismo remiendo nuevo tira de lo viejo, y se hace peor la rotura. y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo rompe los odres, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar.”

Se requiere una novedad de vida, esperanza, fe y expectativa para poder recibir lo nuevo, si lo nuevo llega y consigue lo viejo, lo revienta. Aunque pienses de una u otra forma y quieras hacer que el cambio se produzca a tu manera, solo debes hacer lo que Dios quiere, porque Él tiene la última palabra. Él es el alfa, la omega, el principio y el fin, y en este país Él no ha dicho la última palabra. Lo nuevo que viene requiere una posición, una fe, una esperanza y una relación con Dios de novedad, no repares el pasado, cámbialo para siempre y para bien, nunca lo viejo destruye lo nuevo, sino que siempre lo nuevo destruye lo viejo, y lo que Dios está a punto de hacer en este país no va a remendar el pasado, va a destruir el pasado.