El Espíritu Santo es la respuesta

Juan 14:26: “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.”

Juan 16:7 – 13: “Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado. Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir.”

Los discípulos tenían muchas preguntas ahora que sabían que Jesús los dejaría, se sentían solos y un poco confundidos, y empezaron a hacerse muchas preguntas de cómo realizarían ciertas asignaciones que Él les había dejado, sin tenerlo entre ellos. Igualmente te pasa a ti, que tienes grandes preguntas, y las tendrás siempre en tu recorrido espiritual, porque tienes muchas necesidades y peticiones. Ahora bien, tienes mucho que pedirle al Padre, pero Jesús dejó claro que de todas las necesidades, la más importante se podía encerrar en una sola, y que la respuesta a esa pregunta era una persona, la cual sería entregada a cada uno de nosotros y en quién vendrían encerradas todas las demás repuestas, se llama, la persona del Espíritu Santo de Dios.

Cuando los discípulos le preguntaban a Jesús cómo cumplirían con el mandato que les había asignado, de dónde vendrían los recursos económicos, y cómo harían ante la amenaza de muerte, su respuesta fue: “El Espíritu Santo…”, es decir, en Él encontrarían la respuesta a todas sus interrogantes. Tú también tienes muchas preguntas, quizás te preguntarás: ¿cómo arreglo mi matrimonio?, ¿cómo pago esta deuda?, entre muchas más, y la respuesta sigue siendo la misma: “El Espíritu Santo…”. La respuesta no es necesariamente lo que tú quieres oír, sino una persona, que te va a ayudar, empoderar, y te va a decir todas las cosas que necesitas saber para salir de tu circunstancia; se llama el Consolador, quien además será tu amigo, abogado y protector; Él te dará todas las respuestas y soluciones a lo que estás pasando.

La clave que Jesús les dio a sus discípulos fue que pidieran el Espíritu Santo, porque cuando Él venga, todo va a cambiar. Si no sabes cómo mejorar tu vida espiritual, o por dónde empezar a arreglar los problemas económicos, o cualquier otra circunstancia en tu vida, la respuesta para este tiempo sigue siendo la misma: El Espíritu Santo de Dios, porque cuando su poder venga sobre tu vida, todo lo va a ordenar. Hoy te animo a ir en búsqueda de conocer al Espíritu Santo, a relacionarte con Él y a ponerlo al frente de todos tus asuntos. ¡Él conoce lo que ha de venir a tu vida! Todas las respuestas están en Él, más aún ¡Él es la respuesta!