“El Espíritu Santo, fuego para salvación”

El Espíritu Santo es el representante de Jesús en la tierra, y ese Espíritu es quien nos hace saber las palabras que Él está interesado que hablemos, que son las de dar a conocer su nombre en la tierra. Además,  es el que nos revela la persona de Jesús para que podamos darla a conocer a otros. Y es que, uno de los resultados de la llenura del Espíritu Santo en nuestras vidas, es ese fuego que nos impulsa a hablarles a otros de Jesús. La prioridad del Espíritu Santo cuando viene a una vida no es lo temporal, sino lo eterno, es que nuestra alma no vaya una eternidad al infierno, sino que vaya a recrearse en los brazos de Jesús en el cielo.

El Espíritu Santo viene para encender un fuego para lo eterno, que es la salvación, porque la salvación tiene que ver con la eternidad. Cuando la Iglesia recupere su enfoque en lo eterno, a través  del fuego del Espíritu Santo, se va a preocupar más en lo que tiene que ver con la salvación, y es que, el Señor Jesucristo vino a la tierra a salvar lo que se había perdido. El mensaje de Jesús estuvo enfocado en la salvación, pero a veces nos enfocamos tanto en lo temporal que se nos olvida que en nuestro corazón hay eternidad.

Cuando le hablamos a alguien de Jesús, nuestra mirada es quitada de la cotidianidad de los problemas temporales, para ahora empezar a mirar lo eterno, pero a veces estamos tan ocupados en las dificultades del día a día, que olvidamos lo eterno. No dejemos que el Faraón nos mantenga ocupados en su sistema que no nos hará prosperar, sino sobrevivir, porque él  intenta mantenernos ocupados en tantas cosas para que no escuchemos la palabra que Dios nos está hablando, que tiene que ver con lo eterno; pero la obediencia a Dios tendrá el poder para hacernos libre del yugo del Faraón.

Cuando en la Iglesia primera, aquellos ciento veinte reciben el Espíritu Santo, el Faraón de aquel momento empezó a agravarle los problemas, comienza Pablo a perseguir a los cristianos, apedrean a Esteban y lo matan, algunos apóstoles fueron encerrados en la cárcel, entre muchas cosas más; porque el enemigo escuchó la palabra salvación, debido a que a él no le gusta que salgamos a ocuparnos en la salvación de otros, pero debemos llevar el mensaje de Jesús, así estemos bajo las peores circunstancias.

Cuando llevamos el mensaje de salvación estamos liberando nuestra propia vida, y al hacerlo la bendición del cielo vendrá sobre nosotros. El interés del cielo en tenernos en la tierra es que prediquemos el evangelio de Jesús; si queremos tener una vida larga debemos predicar a Jesús, porque de esta forma el cielo no tendrá interés en llevarnos todavía, el único que tiene interés en que nos vayamos de esta tierra cuando estamos predicando, es el enemigo, pero el cielo tiene más poder que Satanás, así que no nos preocupemos, porque si predicamos a Jesús, larga vida tendremos. El Señor dijo que cuando su mensaje fuera predicado, vendría por la Iglesia,  porque entonces ya no habría ninguna razón por la cual tener a la Iglesia en la  tierra, lo que nos da derecho de existir en la tierra es el mensaje de salvación.

¡Nadie puede impedirnos hablar de Jesús, si el fuego del Espíritu Santo está en nosotros!, oremos para que Dios nos dé denuedo para predicar, y además, cuando obedecemos y llevamos el mensaje de salvación, el cielo se abre para que nuestras vidas sean bendecidas y prosperadas.