“Esperando lo que esperamos” (Ultimo Servicio del Año 2017)

Este ha sido un año logros (2017), de oposición y muchos retos, pero también de mucho éxito, avance e influencia. No pensamos, solo creímos. En un momento llegamos a sentir que la situación nos arrinconaba y me hacía sentir obligado a reconducir el ministerio a algo más sensato, y suspender muchas de nuestras actividades. Lamentablemente, estas circunstancias han afectado más a los más desposeídos, y lo hemos podido ver en cada lugar al que llegamos. Sin embargo, no retrocedimos, sino que hicimos más jornadas que nunca, porque sabemos que vienen días mejores.

  1. Alimentar y nutrir a nuestros niños de
  2. Sembrar valores en los lugares vulnerables.

Yo no voy a esperar que alguien haga algo, porque lo haré de la mano de Jesús. Nuestros niños están creciendo y necesitan ser formados en valores.

El 2018 será un año de más conquistas, más trabajo y más soluciones.

Este mensaje no es una redundancia. Con esto me refiero a que, las circunstancias no me harán esperar lo peor, sino que yo voy a esperar lo mejor. Entonces, mi pregunta es: ¿qué espera usted para el año 2018? ¡Nada me hará cambiar lo que espero! Yo espero poder afectar a millones de niños en este país, ver a niños gritando “Gracias Jesús”, verlos desear ser hombres y mujeres de principios y valores, ¡y no esperaré otra cosa!

El Dios de esperanza… Dios espera lo que espera y nunca cambia lo que sucede, sino que Él cambia lo que sucede. Lo que haremos el año que viene no será algo “normal”; más bien, es un mover del Espíritu Santo y tiene un propósito. Más allá de entregar un regalo, una sopa o algo similar, se trata de una influencia de esperanza en el corazón de cada niño, de cada mujer y cada hombre.

Las circunstancias que vamos a vivir el próximo año no pueden cambiar nuestra alegría y nuestra esperanza. El próximo año será un tiempo para usar la fe, pero nosotros no abandonaremos nuestra esperanza a causa de las circunstancias.

¿Por qué pensar en un resultado diferente al que espero? Yo seré persistente en el asunto de creer que lo mejor está por llegar a mi país, sin importar lo que los incrédulos digan, porque incluso ellos verán los días de gloria que vienen.

El único ser creado con el poder de imaginar, es el ser humano, y tiene la capacidad de convencer a su corazón de las imágenes de su mente. Cuando la mente comienza a imaginar, el corazón empieza a creer. Tu corazón es un creyente por naturaleza, por lo tanto, lo que imagines, será lo que creerá tu corazón.

La imaginación es una generación de imágenes que ocurre en la mente. Cuando tenemos los ojos abiertos, apelamos a los sentidos naturales y creemos lo que vemos; en cambio, cuando cerramos nuestros ojos somos libres de imaginar lo que queremos, entonces, el corazón comienza a creer en esas imágenes y se ejerce fe.

En el 2018 usted imaginará más lo que quiere, con las imágenes en su mente, que con lo que tiene. No dejaré que el fatalismo me cambie las imágenes del futuro que quiero. Comience desde el primer día de enero, empiece a visualizar un mejor país, una vida diferente para usted. El diablo le enviará imágenes de derrota y caos a su mente para intentar convencerlo y hacerlo creer que no tendrá el futuro que quiere, sino uno lleno de fracasos.

Hoy daré tres declaraciones:

  1. Estamos a punto de ver una nueva estación.

Isaías 43:18-20: No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.

¡Dios está haciendo algo nuevo y pronto lo sacará a la luz! No estoy hablando de otros países, porque Dios me habló de este. Las estaciones son tiempos diferentes que vienen al territorio. Cuando en Venezuela hay un verano, la estación seca del país en la que todo cambia, todas las cosas se secan y el panorama cambia de una forma realmente drástica.

En esta temporada hay muy poca producción y los paisajes son muy poco prometedores. Cuando pasa algún tiempo de este modo, de repente, comenzamos a creer que esta condición no va a pasar y nuestra mente empieza a imaginar que no saldremos de esa situación, por lo que nos llenamos de desesperación, cosa que nos lleva a prepararnos para lo peor.

Lo que muchos no saben es que, cuando comienza a prepararse para lo peor, lo peor viene. Pero en medio de esas circunstancias, Dios nos hace saber que esa larga temporada de sequía ya está por terminar. Del mismo modo acontecerá en nuestro país, viene una nueva estación, ¡vienen tiempos de abundancia! Dios me mostró esa llanura y me habló diciendo: “otra vez abriré camino en el desierto…”. Esto indica que, ese mismo desierto que veo lleno de polvo, lo veré mañana lleno de pasto; esto es la representación del país.

Además, más adelante en el mismo versículo Dios promete una segunda cosa: “…y ríos en la soledad”. Cuando la tierra está árida, se secan los ríos y todo queda solo; pero Dios transformará todo y hará brotar nuevos retoños en medio de la tierra seca.

Este año comienza un proceso. En medio de la llanura seca, cuando llega la nueva estación y cae la primera lluvia, nada cambia al principio, pero luego de un tiempo, usted se da cuenta de que, en esa llanura comienzan a crecer nuevos brotes. De la misma manera, en el próximo año no veremos los resultados inmediatos de nuestra labor, porque será un proceso que requerirá nuestra paciencia, pero el resultado será inevitable. ¡Viene una nueva estación!

  1. Para la nueva estación Dios exige nuevos contenedores.

Para lo nuevo que Dios trae en la nueva estación que viene, Él está exigiendo nuevos contenedores. Absolutamente nadie usa lo viejo para poner lo nuevo, es por eso que Dios está haciendo algo totalmente diferente. Lo nuevo nunca refuerza lo viejo ni negocia con él, sino que lo rompe y lo destruye. Lo nuevo exige algo nuevo. Lo nuevo jamás podrá hacer negociaciones con lo viejo; lo viejo es viejo y tiene que desaparecer.

Joel 3:14: 14 Muchos pueblos en el valle de la decisión; porque cercano está el día de Jehová en el valle de la decisión.

Por eso, este 2018 es un año de decisiones. Lo nuevo llegará a tu vida para hacerte tomar decisiones de calidad y te dirijan a algo totalmente nuevo. Estoy hablando de una vida nueva haciendo renuncias, poniendo a un lado y dejando atrás lo viejo.

Dios te pondrá a decidir y será muy pronto. No vas a ver lo nuevo si no renuncias a lo viejo, porque lo nuevo no lo conoces, y para hacerlo, Dios te está exigiendo dejar atrás lo viejo. Él está siendo radical, no quiere una página vieja y usada, Él quiere una página en blanco sobre la que Él pueda escribir algo completamente nuevo.

En el próximo año necesitamos buscar la dirección de Dios para tomar decisiones. Por eso, no queremos remendar lo viejo, sino algo totalmente nuevo.

Lucas 5:36: Les dijo también una parábola: Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo y lo pone en un vestido viejo; pues si lo hace, no solamente rompe el nuevo, sino que el remiendo sacado de él no armoniza con el viejo.

Si no cambiamos lo viejo por lo nuevo, no importa de qué manera intentemos ocultarlo o disimularlo, se notará lo viejo porque lo viejo y lo nuevo no armonizan. Lo que viene para usted es nuevo y hermoso. ¡Vienen días de gloria!

  1. La gloria que viene a este lugar será mayor que la primera gloria.

Hageo 2:9: La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos; y daré paz en este lugar, dice Jehová de los ejércitos.

A Dios le agrada la gente terca cuando se trata de hacer su voluntad, porque son de esos que no se rinden hasta ver lo que esperan. La gloria que viene será mucho mayor que la que antes tuvo este país; que la que antes tuvo su vida y su familia. Lo que antes usted tuvo, no se compara a lo que Dios va a darle en los próximos años.

Le invito a creer conmigo por este país. Tengo la percepción de que esto que viene, por alguna razón, viene de nuestr5a mano. Viene un mover en el corazón de la gente, así como dice la Biblia: “porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad”.

Estamos listos para asumir cualquier responsabilidad que Dios ponga sobre nuestros hombros. Puedo decirle hoy, al final de este 2017, con toda seguridad, que desde el inicio del 2018 comenzarán a verse los días de gloria para nuestro país. Les recomiendo que la transición del año 2017 al 2018 sea hecha en la presencia de Dios, y de esa manera enfrentaremos un año lleno de éxitos y bendiciones, para avanzar con valentía y gallardía hacia los días de gloria. ¡Hoy vine para anunciarles que la sequía y la soledad serán cambiadas por ríos en abundancia!