“Es tiempo de conquistar”

2 Corintios 2:14: “Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento.”

Los tiempos más difíciles son tiempos también de oportunidades, y cuando llega la aflicción, es porque se acerca una bendición. Llegó el tiempo de conquista y cada uno de nosotros debe prepararse porque Dios tiene cosas que nunca hemos visto ni imaginado. Por medio de este pasaje entendemos que debemos darle gracias a Dios por todo y en todo momento. En lugar de quejarnos, ¡aprendamos a darle gracias a Dios! No importa lo que estés pasando, estoy seguro de que Él puede darte un enorme triunfo, pues, para los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien y; en Él, ¡somos más que vencedores!

¡Usted tiene que prepararse para una gran y poderosa victoria!  Los hijos de Dios estamos llamados para conquistar, pues el Dios al que servimos nunca ha perdido en ninguna batalla, y tampoco perderá en esta. Es cierto que lo que vemos, no confirma lo que creemos pero, a un verdadero conquistador, no lo mueve lo que le rodea sino la convicción que lleva por dentro. No importa lo que haya a tú alrededor, sino la fe que hay en tu corazón.

Hechos 16:23-24: “Después de haberles azotado mucho, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con seguridad. El cual, recibido este mandato, los metió en el calabozo de más adentro, y les aseguró los pies en el cepo.”

Así como sucedió con Pablo y Silas, el diablo intentará detener tu avance, porque su deseo es que no le sirvas al Señor, y tratará de hacerte terminar dudando de lo que Dios va a hacer contigo. Por eso, entiendo que, lo que está pasando en nuestro país, es porque Dios está probando la fe de sus hijos, porque ciertamente Él cumplirá lo que nos ha dicho.

Hechos 16:25: “Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían.”

No se trata de lo que tú puedas decir, sino de lo que puedas hacer para Dios. En tu momento de angustia, en lugar de quejarte y renegarte, ora y alaba a Dios. En este tiempo, saldrá una verdadera alabanza desde el corazón de los creyentes. Para un verdadero conquistador, la alabanza se convierte en un arma de guerra poderosa contra el enemigo. ¡Alábalo en todo tiempo, aunque Satanás no quiera! En medio del dolor, de una tribulación o en medio de cualquier circunstancia, ¡alaba al Señor!

Salmo 140:1-4: “Líbrame, oh Jehová, del hombre malo; guárdame de hombres violentos, los cuales maquinan males en el corazón, cada día urden contiendas. Aguzaron su lengua como la serpiente; veneno de áspid hay debajo de sus labios. Guárdame, oh Jehová, de manos del impío;
líbrame de hombres injuriosos, que han pensado trastornar mis pasos.”

Escoge muy bien las palabras que salen de tu boca, porque lo que declaras con tu lengua es determinante en tu vida. No uses tus palabras para quejarte, dañar, criticar o destruir, ¡escoge bendecir la vida de los demás con tus palabras!

Hechos 16:26: “Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron.”

La verdadera adoración hace que Satanás retroceda ante la oposición que él quiere hacernos. Muy pronto, veremos cómo las cadenas se rompen y las puertas se abren en esta nación para la predicación del evangelio, por causa de nuestra adoración. Cuando te quejas, lo que haces es multiplicar esa aflicción, pero cuando alabas a Dios puedes provocar una respuesta inmediata de su parte.