“Engrandeceré tu nombre”

Génesis 12:2-3: “Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.”

Dios hace la parte que le corresponde, pero hay una parte que te corresponde, y esa es creer lo que Dios dice, y lo que Él está diciendo es que algo grande viene para tu vida, familia, iglesia y para el pueblo que decida creerle. No importa la situación que atravieses, no pierdas la perspectiva, Dios no hace nada pequeño, hace las cosas en grande, y tú estás en los planes de la grandeza de Dios.

Abraham, un hombre común, que ante los demás no tenía algo especial, Dios lo escoge para levantarlo, así que no te dejes poner nombre por las circunstancias o por la crisis, Dios te puso un nombre. El problema del cristiano es su baja imagen, que le hace mirar más lo terrenal que a Dios, y tú no fuiste creado para ser menos o ser menospreciado, no pierdas la perspectiva de lo que Dios desea hacer contigo. No eres cualquier cosa, cuando Dios soñó contigo y te creó, lo hizo pensando en coronarte y llenarte de gloria; Él te dio autoridad, señorío y poder, por lo tanto, no dejes que la circunstancia o el hombre te vean menos, porque Dios te creó para señorear.

En medio de las ocupaciones o adversidades no olvides la Palabra de Dios, porque Él no hará nada grande contigo si pierdes tu identidad de grandeza. Recuerda que ves tu futuro conforme te ves a ti mismo y cómo miras a Dios dentro de ti. Lo que suceda el próximo año no va ser conforme a lo que los hombres han dicho, sino conforme a tu fe y cómo creas la Palabra de Dios. Hoy estás parado en la victoria de una palabra que creíste y confesaste en un tiempo anterior, es por ello, que debes permanecer en la búsqueda de una palabra de Dios; este año aún no ha terminado, estás a tiempo de terminarlo de una manera diferente. A veces no recibes, porque por miedo no crees, y eso sucede por no comprender los planes de Dios.

Hay  un plan de Dios para tu vida mucho mayor que el que tú tienes. Dios quiere hacer cosas sobrenaturales con gente sencilla; Él hará conocer tu nombre y serás usado para bendecir naciones extranjeras, porque la grandeza no es para ti, es para ser de bendición para muchos, así que prepara tu corazón. La verdadera humildad siempre será el camino a la grandeza, y es que el hombre que es humilde depende de Dios, le busca constantemente, quiere hacer su voluntad, y cuando desea que Dios le use, lo hace para que Él cumpla sus planes; la ambición muere en su corazón y Dios al mirarle le confía liderazgo y responsabilidades. Puedes creer que Dios te llevará a la grandeza, pues por medio de Jesús has sido redimido, y te ha devuelto la identidad de hijo de Dios, porque Jesús resucitó. No existe circunstancia que pueda doblegar a un hijo de Dios que conoce su posición y dominio espiritual.

Nada sucede afuera a menos que suceda adentro, porque la fe trabaja primero en tu corazón y eleva tu posición a la de un verdadero hijo de Dios. Tú no estás bendito por lo que tienes, sino porque crees en lo que Dios te ha dado antes de que te lo dé. Llegó el momento de esperar cosas grandes, porque tienes un Dios grande. ¡Verás la mano de Dios aunque estés en un desierto! Dios levanta a sus hijos para que sean semejantes a Jesús; en ese momento, estás listo para cumplir los propósitos del Cielo y para ser de bendición para otros.