“El tiempo de Dios ha llegado”

La iglesia debe dejar de colocar su fe en hombres, quien coloca su fe en Dios no será decepcionado.

Los avivamientos que Dios ha derramado en el mundo no se extinguen porque el es el dado de la vida. El tiempo de Dios ha llegado

Marcos 1:15: “diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.”

Jesús vino anunciando una nueva era y un cambio de época. Cuando Jesús apareció en el mundo, dividió la historia. Los apóstoles hicieron un avivamiento que recorrió el mundo entero. Ese avivamiento y poder no se han extinguido, está en los aires esperando tiempos y corazones.

Dios ha anunciado que viene un avivamiento, pero la iglesia se escondió en cuatro paredes esperando a Jesús. Dios dijo que en medio de un mundo en tinieblas, pestes y sin amor, habría un ejército de valientes que predicarían su Palabra.

Los líderes enseñaron algo diferente, haciendo que se escondieran en templos, retrasando el tiempo de venida de Jesús. Dios nunca le ha temido a las tinieblas y dijo sea la luz, Dios levantará que en medio del pecado un pueblo que salga a predicar. ¡El tiempo de Dios ha llegado para este país!

Jesús apareció en medio de las tinieblas, quebrantando la religión de ese tiempo. El avivamiento se levantó de la tierra y se ha manifestado por focos, gracias a hombres de Dios con corazones correctos.

Esa gloria no corresponde a tiempos pasados, el Espíritu Santo es el mismo y está esperando. Cuando se levantó, el mundo entró en una gran decadencia. Este es el último tiempo, viene un avivamiento poderoso. Vendrán grandes cantidades de dinero para financiar la predicación del Evangelio.

El clamor del pueblo de Israel a causa de la opresión de los egipcios llegó al cielo, por eso Dios decretó que el tiempo para el fin de su esclavitud había llegado.

Cuando un país ha sido oprimido por un sistema que los esclaviza, empiezan a mirar al cielo, porque están decepcionados de los hombres. Eso empieza a subir al cielo y Dios anuncia palabras de libertad.

Hay un clamor que está subiendo al cielo desde Venezuela y no solamente de la iglesia, sino de la gente en la calle, porque están alejando su mirada de los hombres y la está colocando en Dios.

¡Viene un tiempo de gloria para esta nación y todo el mundo!