“El poder del testimonio” (El poder para hacer riquezas)

Apocalipsis 12:10: “Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas hasta la muerte”.

El medio que usaron para vencer a Satanás, aquellos que vio el Apóstol Juan, fue la Sangre del Cordero y su testimonio sobre Jesús. Está viniendo la revelación de Jesús, que derriba toda estructura religiosa y está levantando el principio de la Palabra de Dios: Jesús, es el único mediador entre Dios y los hombres. Vencemos a Satanás, por medio de la revelación de la Sangre del Cordero, y de su sacrificio en la Cruz, que nos da poder y autoridad.

Juan vio a una iglesia con la revelación de la Sangre del Cordero, y con un testimonio de ello. Testimonio es lo que vivo, más no solo lo que digo. Dios quiere personas que vivan a Jesús. Se levantarán jóvenes en Venezuela, con un testimonio vivo; esto no significa que no pequen, no se equivoquen ni cometan errores, sino que aun por encima de estas debilidades, aman y obedecen a Dios.

Jesús dijo a sus discípulos: “Ustedes son la sal de la tierra”; “Ustedes son la luz del mundo” y no que sólo hablaran de la sal y la luz; actualmente, la iglesia en términos generales tiene muchos recursos como talleres, charlas, y muchas palabras, pero la vida de su pueblo predica poco a Jesús… Lo que complementa el conocimiento de la Palabra, es el testimonio. Cuando se prende una vela en medio de la oscuridad, sin importar cuánta penumbra y tiniebla halla alrededor, la vela simplemente ilumina y no se esconde. Si te encuentras en medio de muchos problemas, pídele sabiduría a Dios y Él te va a dirigir a tomar la mejor decisión.

Hechos 1:6-8: “Entonces los que se habían reunido le preguntaron, diciendo: Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad; pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra”.

Los discípulos habían visto a Jesús sanar a los enfermos, hacer milagros y prodigios pero aún no eran sus testigos realmente. Un testigo es alguien que ha visto y experimentado algo. Jesús les decía a sus discípulos que no salieran a predicar, hasta que no tuvieran una experiencia propia con la presencia de Dios que les daría poder y los respaldaría, de otro modo, no sería verdaderamente sus testigos.

Lucas 4:1: “Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto; por cuarenta días, y era tentado por el diablo. Y no comió nada en aquellos días, pasados los cuales, tuvo hambre”.

El Espíritu Santo llevó a Jesús al desierto para ser probado, y al salir, llenarlo de su poder. En el desierto, es donde nuestro corazón se ensancha, crecemos y aprendemos a clamar y a orar. Dos cosas pueden pasar en el desierto, o te aferras fuertemente a Dios y crees que él está contigo – que al salir de aquel desierto, sales mejor que como entraste – o, desconfías de Dios y se destruye todo. El desierto, puede representar una promoción para tu vida. Muchas de las pruebas por las que Dios nos pasa, son usadas para convertirnos en testigos. El testimonio de otra persona puede bendecirte, pero no te hace crecer, sino hasta que te toca vivir una experiencia que ponga a prueba tu fe.

Un ejemplo de esto, es el pueblo de Israel que fue transformado por completo por Dios, siendo mudados de una mentalidad de pobres y esclavos; procesados en el desierto para aprender acerca de la fe y así ser empoderados para conquistar la tierra prometida. Ellos conocieron al Dios proveedor; al Dios que les alimentaba, les protegía, les sanaba y les guiaba. Tú debes conocer en tu desierto, al Dios que te guía para salir de ahí.

Deuteronomio 8:3: “Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, más de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre. Tu vestido nunca se envejeció sobre ti, ni el pie se te ha hinchado en estos cuarenta años. Reconoce asimismo en tu corazón, que como castiga el hombre a su hijo, así Jehová tu Dios te castiga”.

Tú tienes el poder de Dios en tu vida, cuando tienes una experiencia con Él que te transforma por completo. Dios llamó al país entero, para ser testigo de algo glorioso.

Salmo 91:15: “Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré”.

Dios no dice que evitará todas tus angustias, sino que permitirá que las atravieses para formarte y fortalecerte. Así como el águila empuja a sus pichones en medio de un barranco cuando apenas han nacido sus plumas, para enseñarle a volar, hace Dios con sus hijos. Él siempre estará junto a ti, para sostenerte y ayudarte. Mientras hayan personas que te sobreprotejan, Dios las alejará para hacerte crecer.

Hebreos 11: ¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas; que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones, apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros. Las mujeres recibieron sus muertos mediante resurrección; mas otros fueron atormentados, no aceptando el rescate, a fin de obtener mejor resurrección. Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles. Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; de los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra”.

EL diablo ataca el área en la que Dios quiere bendecirte. ÉL TE DA EL PODER PARA TESTIFICAR, por medio de tus propias experiencias. Dios te sacó de donde estabas a donde te encuentras ahora, por un propósito; para llevarte con amor a experimentar su gloria y convertirte en un cristiano victorioso. Si estás en un valle de lágrimas, ¡recuerda que Dios te ha prometido que él estará contigo aun en el día de la angustia para librarte y glorificarte!