“El peligro de andar de lejos”

En el tercer capítulo del libro de génesis, se muestra la forma en la que el hombre y la mujer fueron engañados por Satanás, y esto provocó que ellos terminaran lejos de Dios, siendo expulsados del Edén. Cuando Dios creó al hombre, lo primero que le dio fue el lugar de su presencia, donde tuviera comunión con él. Como producto de su pecado, fue separado de Dios y perdió su presencia. En compensación a esto, vino al mundo el segundo Adán: Jesús. Él vino a restaurar la comunión del hombre con Dios que había sido perdida y ausente por causa de la rebelión y la desobediencia.

Efesios 2:13: “Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo”

La sangre de Cristo, nos acercó al Cielo. La estrategia de Satanás, siempre ha sido alejarnos de la presencia de Dios a través de nuestra desobediencia y nuestro pecado, porque sabe que aquel que anda en la presencia de Dios, está libre de pecado y que esta presencia, es para él y para un país, la garantía de la bendición. Por esta razón, Dios le prometió a Moisés que su presencia siempre iría con él. Una vez que alguien experimenta el amor de Dios, el diablo no puede sacarlo por completo del camino, pero sí puede lograr que este se desvíe. De esta manera, Satanás intenta desviarnos del camino que Dios ha señalado para nosotros, haciéndonos seguirlo de lejos, así como el Apóstol Pedro.

Mateo 26:58: “Mas Pedro le seguía de lejos hasta el patio del sumo sacerdote; y entrando, se sentó con los alguaciles, para ver el fin”.

Todo aquel que comienza a seguir a Jesús de lejos, comenzará a tener el mismo lenguaje que aquellos que no le conocen y terminará por negarlo. Jesús vino a restaurar la presencia de Dios en nosotros, para que aquellos que estábamos lejos pudiésemos seguirle de cerca. Asimismo, Venezuela en su mayoría, dice conocer a Jesús, saben que Dios es real, y sin embargo le siguen de lejos y por lo tanto, están lejos de su presencia. Antes que Pedro negara a Jesús, fue advertido por Jesús mismo de todo lo que sucedería: Pedro negaría a Jesús. El plan de Dios nunca fue que sus hijos permanecieran lejos de Él, es por eso que pagó un precio sumamente alto y entregó a su único Hijo, para poder relacionarse con nosotros nuevamente, tal como un hijo con su padre. Cuando Satanás sabe el propósito que tiene un hombre o una mujer, desea zarandearlo para que este termine por desviarse de la Palabra de verdad, manteniéndolo con engaños.

Mateo 15:8-9: “Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres”.

En esta ocasión, Jesús se dirigía al pueblo que se regía mayormente por normas y mandamientos. En otras palabras, Jesús les decía que a pesar de ser quienes tenían la mayor cantidad de reglas para hacer las cosas “correctas” conforme a la Ley de Dios, eran quienes estaban más lejos. Jesús se dirigía a un grupo de religiosos. Muchos dicen ser cristianos hoy día, que alaban, honran y sirven a Dios con sus palabras, mas su corazón está lejos de Dios. Puede que se congreguen todos los días, y cumplan con todos los requisitos, pero el mayor interés de Dios, es nuestro corazón.

Lucas 10:25-37: “Y he aquí un intérprete de la ley se levantó y dijo, para probarle: Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna. Él le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees? Aquél, respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. Y le dijo: Bien has respondido; haz esto, y vivirás. Pero él, queriendo justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo? Respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto. Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino, y viéndole, pasó de largo. Asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de largo. Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia; y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él. Otro día al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese. ¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? Él dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo”.

Una cosa es lo que dice la Biblia, y otra es cómo nosotros la interpretamos. Quizá nos sepamos toda la Biblia, pero lo que tiene peso realmente, es que su Palabra esté sembrada en nuestros corazones, pues esta nos vivifica y nos da el Poder para hacer todo lo que necesitemos, y que la presencia de Dios tenga el primer lugar en nuestras vidas.

El sacerdote y el Levita caminaron lejos del hombre en necesidad, por lo que no hubo la posibilidad de que estos fueran redargüidos por Dios y fueran sensibilizados respecto a las necesidades que aquel hombre; en cambio, el samaritano fue movido por Dios a misericordia, y de esta forma pudo ayudarlo. Es necesario acercarnos a los barrios, a las calles y los que realmente tienen necesidades. Al conocer los problemas, la escasez y las adversidades de quienes nos rodean, Dios deposita en nuestros corazones una carga por ellos y produce en nosotros el anhelo de ayudar, esto nos convierte en dadores. Por encima de todo, el enemigo siempre se ocupa en poner frente a nosotros muchas “tareas” que nos sobrecargan y producen en nosotros, callos espirituales que nos hacen perder la sensibilidad para escuchar a Dios y alejarnos de Él.

Cuando “no tenemos tiempo” para Dios, todo el orden de prioridades es invertido y nuestras vidas son afectadas negativamente. Una vez que Dios pierde el lugar que le corresponde en tu corazón, tu familia es desatendida, tu trabajo es desatendido. Esto es una advertencia para los que están cerca a Dios, y un llamado para aquellos que se mantienen de lejos. Nunca es tarde para seguir a Jesús.

El aceite que se menciona en este pasaje, es simbología del Espíritu Santo. El samaritano, además de ayudarlo físicamente, le ministró vida. Posiblemente hay muchos jóvenes que no recuerdan literalmente cuál es el segundo mandamiento más importante, pero lo viven día a día, y de igual manera, muchos saben de memoria todos los mandamientos, pero no los ponen en práctica. Este samaritano no tenía mandamientos y no conocía mucho sobre la Biblia, pero fue sensibilizado por Dios y movido a misericordia. Solo basta tener un corazón sensible y dispuesto para dar, para ayudar a otro.

Aquellos que han tenido la oportunidad de participar en las Jornadas de Acción Social que hemos realizado, así como en Petare, son conmovidos al ver el amor y la pasión de los voluntarios que ayudan a los más necesitados con todos sus recursos, sus bienes y sus conocimientos sin esperar nada a cambio.

¡Acércate hoy a Jesús! No seas simplemente como un intérprete más de la Palabra de Dios; más bien, ponla en práctica.

El samaritano, una vez que fue movido en misericordia por Dios, dio de sus bienes a aquel hombre. Muchos preguntan cómo tenemos la capacidad de ser dadores, sin necesidad de manipular a la congregación para que diezme y de ofrendas; esto sucede pues nos acercamos constantemente a quienes tienen más necesidades. Esto es simple: El que se acerca a la necesidad, es movido por Dios. Luego de la Mega Jornada de Acción Social en Petare, muchas personas que nos seguían de lejos, se han acercado con la disposición de servir en las próximas actividades.

Proverbios 28:27: “El que da al pobre no tendrá pobreza; Mas el que aparta sus ojos tendrá muchas maldiciones” (RVR 1960)

Proverbios 28:27: “Al que ayuda al pobre, nada le faltará; pero al que le niega su ayuda, mucho se le maldecirá”. (DHH)

Si apartas tu vista de las necesidades de otros, solo acarrearás para ti mismo, maldiciones. Pero si te mantienes dando y ayudando, ten por seguro que nada te faltará. Puede que no sepas mucho de la Biblia, que no cumplas con todas las normas, pero basta con tener un corazón noble y dispuesto para dar y servir con amor para empezar a ser usados por Dios. Dios no busca a hombres y mujeres perfectos, Él está buscando hombres y mujeres rendidos a Él ¡Vamos a convertirnos en samaritanos!