“El mejor uso de nuestro tiempo”

Efesios 5: 15 – 16: “Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.”

Eres necio si usas mal el tiempo; eres sabio si lo usas bien. Esta realidad es más evidente cuando los días son malos. El uso del tiempo dependerá de cómo uses el tiempo. En tiempos difíciles debemos invertir el tiempo bien.

Colosenses 4:5: “Andad sabiamente para con los de afuera, redimiendo el tiempo.”

Esto significa que hay que aprovechar bien el tiempo, que es lo que traduce la palabra “redimir”. Una de las formas de usar bien nuestro tiempo es orando. El tiempo es vida y un regalo de Dios, pero con fecha de expiración, hay que aprovecharlo. El problema no es de tener o no tiempo, es un asunto de cómo lo aprovechamos. Por ello, debemos ser sabios y entendidos para aprovechar el tiempo, que es vida. Lo más grande que podemos darle a alguien, incluso a Dios, es nuestro tiempo. Nuestra relación con Dios requiere que invirtamos tiempo.

Lucas 10: 38 – 42: “Aconteció que yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra. Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.”

Hay cosas que nos hacen perder tiempo, la Biblia lo señala. En estos versos vemos la historia de María y Marta. Jesús ministró Palabra a ese hogar viendo su necesidad, pero Marta se cargó con muchas tareas para servir a Jesús, y ella se quejó con Jesús para que María le ayudara. Jesús explicó que María había tomado la mejor parte; María lo estaba haciendo bien, era una buena parte, pero la mejor la había escogido María al sentarse a escuchar a Jesús. Los que tenemos corazón de servicio invertimos tiempo en servir, pero la mejor parte es invertir tiempo en relacionarnos con Dios. No tenemos que escoger, podemos hacer ambas sin descuidar ninguna.  Tu servicio a Dios no te va a alimentar, sino tu relación con Dios. Para poder recibir algo de Jesús debes tener primero sed, luego acercarte a Él y recibir de Él para poder ir a servir a Dios. No te desconectes del Dios al que sirves; no descuidemos el tiempo para conectarnos con Dios.

Otra cosa que hace que perdamos tiempo es tener tantas ocupaciones que no atendemos la invitación que Dios nos hace para estar con Él. Cada quien tiene distracciones que consumen su tiempo. Tenemos que apartar tiempo para nuestra comunión con Jesús, porque después de una cena con Él, nos alimentamos y podremos atender mejor todas las cosas, tener sabiduría y entendimiento para todas las demás cosas. El mejor tiempo que invertimos es el que usamos para atender nuestra relación con Jesús.