“El Espíritu Santo me revela poder y sabiduría de Dios”

1 Corintios: 1:18 “Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios”

Necesitamos el poder de Dios para deshacer las obras de las tinieblas en nuestras vidas, cada día y en todos los ámbitos.

1 Corintios: 1: 22-24: “Porque los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría,  pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los gentiles locura; mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios”

Necesitamos la sabiduría de Dios, la cual mantiene las puertas abiertas y nos hace caminar en libertad, nos ayuda a mantenernos en paz y unidad los unos con los otros.

No es lo mismo tener conocimiento que la sabiduría de Dios. Es bueno desarrollar el intelecto, pero debemos vivir como Cristo, tener una revelación de Él, de su poder y sabiduría.

Necesitamos el poder de Dios para sanar, para libertar, para romper toda cadena y yugo de limitación en nuestro país.

1 Corintios 2:1-6: “Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría. Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado. Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor; y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios. Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen”

Necesitamos declarar la Palabra de Dios, pero que también haya demostración del poder de Dios en nuestras acciones. Pablo decía que no hablaba palabras de sabiduría humana sino que provenían  de Dios.

La sabiduría es un conocimiento alto y divino que produce un caminar prudente y distinto al del mundo.

La formación del carácter en un cristiano requiere del poder y sabiduría de Dios, gracias a la Palabra revelada en su corazón.

Las habilidades que una persona tenga puede abrirle puertas, pero el carácter las mantiene abiertas y le mantiene en la bendición de Dios.

Sansón tenía el don de fortaleza, sin embargo tenía una gran debilidad con las mujeres lo cual hablaba de falta de carácter.

Gálatas 4:1: “Pero también digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo”

La Iglesia debe madurar, desarrollar el carácter y  no guiarse por las emociones para recibir las promesas de Dios. La sabiduría de Dios viene de escuchar su Palabra y escudriñar las escrituras, sólo así alcanzaremos esa madurez.

Gálatas 4:4-7: “Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos. Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre! Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, también heredero de Dios por medio de Cristo”

La madurez de un cristiano puede ser observada en el grado de cercanía o intimidad con Dios al orar.

1 Corintios 2:7-8: “Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria,  la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria”

Las personas que desarrollan sus dones sin tener el carácter de Cristo, terminan por desviarse de sus propósitos dentro de la Iglesia.

Necesitamos sabiduría de Dios para conocer a Jesús en toda su plenitud, el intelecto y el cúmulo de conocimientos no nos pueden dar esa divina revelación.

Dios nos revela sus planes por medio del Espíritu Santo para que conozcamos sus planes, proyectos y propósitos para nosotros. El que no logra ver esas cosas, se desespera, desanima, angustia y toma decisiones erradas.

Lo único que nos puede mantener firmes en estos tiempos es tener la revelación del galardón que Dios tiene para nosotros, así no caeremos en tentaciones.

La sabiduría de Dios es para los espirituales, pero el hombre natural, común o promedio no percibe las cosas que son del espíritu. Las cosas de Dios no son para gente del montón, el hombre común no puede entender estas cosas porque se han de discernir por medio del espíritu, para ellos, lo de Dios es locura.

Dios te apartó para que seas diferente al ser humano promedio. El cristiano discierne y juzga lo que está bien y lo que no, lo que le conviene y lo que no, pues está escrito en la Biblia que tiene la mente de Cristo.

Cuando tenemos la mente de Cristo, la vida nos cambia para bien. Así podemos emprender grandes cosas y recibir la herencia que Dios tiene y nos quiere dar. No negociemos esa herencia con el enemigo, pues le pertenece a la Iglesia y es una herencia que Dios preparó para sus hijos.

Caminemos en la sabiduría y en el poder de Dios para lograr edificar nuestro país.