El espíritu de servicio

Las palabras motivan, pero el ejemplo crea una influencia, y Jesús nos dio ejemplo con su vida. Él advirtió sobre el espíritu de religión que dice hacer algo, pero no hace nada, y si lo hace es solo para ser visto, por lo tanto, al hacerse de esta manera se pierde la recompensa. Jesús no habló de que nos hiciéramos semejantes a los siervos, sino que nos convirtiéramos en uno de ellos. El mayor título que puede obtener alguien es el de siervo, tenemos el don de Dios, somos semejantes a Él y Dios tiene el espíritu de servicio; por lo que, dentro de nosotros está encerrado un poderoso espíritu de servicio que es capaz de quitarnos la corona de espinas y entregarnos la de oro. El espíritu de servicio nos hace brillar donde otros no brillaron, y aunque este espíritu es altamente buscado también es escaso, porque todos quieren la corona de oro, pero nadie quiere la de espinas.

Hechos 20:17-19: “Enviando, pues, desde Mileto a Efeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia. Cuando vinieron a él, les dijo: Vosotros sabéis cómo me he comportado entre vosotros todo el tiempo, desde el primer día que entré en Asia, sirviendo al Señor con toda humildad, y con muchas lágrimas, y pruebas que me han venido por las asechanzas de los judíos.”

Pablo le dice a la iglesia que no se fije en sus palabras, sino en su ejemplo, él hace referencia a que sirve al Señor, porque hay algunos que se sirven a ellos mismos. El que hace esto está lleno de arrogancia, pero el verdadero espíritu de servicio está lleno de humildad.

Todos nacimos para dar algo que Dios depositó en nosotros y es necesario que se dé porque está conectado a la necesidad de alguien, la regla de la naturaleza es vivir para servir. Cuando comenzamos a dar lo que hay en nosotros, Dios comienza a multiplicar lo que tenemos. No nos conformemos con estar en la iglesia recibiendo, sino seamos de los que se atreven a dar. Con ese espíritu de Jesús que está en nosotros haremos historia, pero quien no lo tiene se limitará a contar la historia que escribieron los que poseen este espíritu. Todo el que tiene espíritu de servicio será recordado por siempre, alcanza grandeza, pertenece a una memoria espiritual, porque vive para dar su vida por otros. ¿Queremos llegar lejos? Tengamos espíritu de servicio, ¿Queremos ser olvidados? Vivamos para nosotros mismos.

Mateo 25:21: “Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.”

Gálatas 2:20: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.”

El espíritu de servicio no se queda estático, busca agradar a Dios, y quien está conectado a ese espíritu no puede quedarse inmóvil. Mientras estemos disponibles para ser usados por el Señor, Dios nos va a usar. El que no tiene espíritu de servicio todo lo deja a medias, y este espíritu no puede ser comprado ni enseñado, tiene que despertar en nosotros, y despierta una vez que recibimos a Jesús, y es allí cuando comprendemos que hay algo en nosotros que es el camino a la grandeza. Debemos saber que al despertarse este espíritu dentro de nosotros vendrá el ataque para que no demos lo que tenemos, lo que está conectado a la necesidad de otro, pero aunque esto pase debemos seguir adelante. Dios nos ha dado un espíritu de servicio para bendecir no para maldecir, y todo lo que Dios bendice es bendito.

Somos una iglesia dadora, que sirve, que no le quita nada a la gente porque nuestras manos y la gracia de Dios nos han bastado. Jesús dijo: “es mejor dar que recibir” – referencia Hechos 20:35. ¿Necesitamos algo? busquemos a quien darle, ¿necesitamos ser grandes? busquemos alguien a quien lavarle los pies, a quien servir, cuando hagamos esto, Dios nos mostrará el camino a la grandeza y nos colocará en lugares altos. Las personas más exitosas tienen espíritu de servicio, cuando Jesús dice es mejor que den no solo hablaba de sacrificio, hablaba de bendiciones. Cuando buscamos a quien bendecir, a quien ayudar, a quien conectar con Jesús, el cielo se abrirá sobre nuestra vida porque Él no se queda con nada.