El caminar de Jesús

Jesús nunca estuvo estático, antes bien, siempre estuvo caminando por las calles, sirviendo a la gente. De la misma manera, la vida del cristiano no puede reducirse a permanecer en un templo, pues la iglesia debe ser un lugar de preparación, de aprendizaje, para darle dinamismo a mi fe y vivir en medio de esta tierra en victoria. Mi perspectiva cambia cuando entiendo que la finalidad de mi vida no es estar en un templo y estatizarme en un lugar buscando agradar a los hombres, ostentando cargos en una organización, pues servir a Jesús trasciende el orden eclesiástico para servir a la gente por amor a Dios, porque conocimos, amamos y vivimos para Jesús, y estamos satisfechos con la aprobación y testimonio del Espíritu Santo diciéndonos: “buen siervo fiel”.

En este sentido, llama la atención que Jesús no reclutó a ninguno de sus apóstoles en el templo, sino en la calle. De esta forma, se evidencia que el propósito de Jesús en ellos era que permanecieran en esas calles sirviendo. A Mateo, un recaudador de impuestos, quien no tenía la mejor reputación – por su oficio – lo llamó para que le sirviera. Este sin dudarlo, se levantó enseguida siguiendo a Jesús, quien fue invitado a su casa a comer, y estando allí, personas con tampoco buena reputación se sentaron a la mesa con Jesús. Los religiosos de la época, por cierto, que nunca estuvieron sentados con Jesús, preguntaron a los discípulos: ¿Por qué come su Maestro con los publicanos y pecadores? Al oír esto Jesús, les dijo: “Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. Vayan, pues, y aprendan lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.”

La iglesia tiene que sufrir una reforma, para ser gloriosa, de influencia, que lidere los cambios que la sociedad necesita. No podemos ser una lámpara encendida, pero escondida; tenemos que estar en la calle, alumbrando a todo un país. Jesús en las sinagogas enseñaba para que se abriera los ojos de ellos; pero, en las calles hablaba por parábolas, predicaba a la gente de forma práctica y atendía sus necesidades, este era su principal interés.

El Evangelio de Jesús no es comercio, de manera que, cuando des, hazlo consciente que lo haces por amor y agradecimiento. Si sirves o das algo para obtener cosas, estás violando un principio eterno. Mientras otros están buscando como hacerse ricos, nosotros ya somos ricos en Jesús. No vamos a salir de esta crisis, sino dando… “dad y se os dará”, ese es el principio.” Es la única forma en que el cielo se abra sobre nosotros. Necesitamos gente que pueda servir a Dios por amor, y seguir haciendo esta obra por nuestro país. Mientras haya manos que repartan, siempre habrá provisión de Dios para repartir. Necesitamos más manos que repartan, entretanto, Dios multiplicará los recursos; tendremos para nosotros y aun repartiremos a otras naciones. ¡Mostremos el amor de Jesús a Venezuela!