¿Dónde está tu Dios?

Salmos 42:1-3: “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios? Fueron mis lágrimas mi pan de día y de noche, mientras me dicen todos los días: ¿Dónde está tu Dios?”

Esta es una pregunta que venía a la mente y al corazón de David, y cuántas veces les ha venido la misma pregunta a muchos de ustedes estando en situaciones difíciles, y sienten que en ese momento Dios no los oye; eso mismo le pasaba al salmista, aunque la Biblia no muestra cual era el problema por el que él estaba pasando, Dios si lo sabía, y hoy, Dios sabe cuál es tu problema, y en medio de esa situación hay algo que es cierto y que todos sabemos, que Satanás te está diciendo ¿dónde está tu Dios? Porque te quiere hacer dudar de que Dios está contigo,  te quiere hacer dudar de que Dios no te oye, te quiere hacer pensar que ya Dios se alejó de ti y te dio la espalda, te quiere hacer pensar que tú estás perdido en tu problema y en tu necesidad, por eso te viene al pensamiento, dónde está tu Dios. Lo único que te queda para enfrentar eso, es la fe y con fe es suficiente para conquistar lo que perdiste.

Habacuc 1:1-4;13: “La profecía que vio el profeta Habacuc. ¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás; y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás? ¿Por qué me haces ver iniquidad, y haces que vea molestia? Destrucción y violencia están delante de mí, y pleito y contienda se levantan. Por lo cual la ley es debilitada, y el juicio no sale según la verdad; por cuanto el impío asedia al justo, por eso sale torcida la justicia. Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio; ¿por qué ves a los menospreciadores, y callas cuando destruye el impío al más justo que él, y haces que sean los hombres como los peces del mar, como reptiles que no tienen quien los gobierne?”

El profeta Habacuc estaba enfocado en el problema no veía que Dios lo oía en el tiempo que él quería, el profeta se sigue quejando hasta que algo sucede y Dios le responde.

Habacuc 2:1: “Sobre mi guarda estaré, y sobre la fortaleza afirmaré el pie, y velaré para ver lo que se me dirá, y qué he de responder tocante a mi queja. Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella. Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará.”

La respuesta de Dios para ti, es que Él tiene esa respuesta, pero no llegará en el tiempo que tú dices, sino en el tiempo del plan que Dios tiene, el cual es perfecto. Cuando te venga al pensamiento ¿dónde está tu Dios? Le vas a responder como Dios le respondió al profeta, que aunque el milagro tardare por un tiempo, ese milagro se apresura a su fin y no mentirá; aunque tarde espéralo, porque sin duda llegará. Es la respuesta que Dios le dio a un hombre que no entendía por qué su milagro no llegaba en el tiempo que él quería, es la respuesta de Dios para que tu fe se afiance, porque nuestra fe no es una fe loca, nuestra fe está fundamentada en la Palabra de Dios.

Habacuc 3:17-19: “Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová, y me gozaré en el Dios de mi salvación. Jehová el Señor es mi fortaleza, el cual hace mis pies como de ciervas, y en mis alturas me hace andar.”

Algo sucedió en el profeta y entendió que tenía que vivir por fe y no por lo que veía, entendió que tenía que alegrarse en lo que estaba esperando y en la Palabra que Dios le había dado. El profeta quitó su mirada de lo que estaba viendo y cambió su oración, esa oración ya no era una oración quejosa, sino que sin importarle lo que veía se gozaría en el Dios de su salvación. Con esta Palabra, usted tiene como responderle a Satanás cuando venga a tus pensamientos diciendo: “¿dónde está tu Dios?” Respóndele a tu problema con la Palabra de Dios, edifica tu fe en la Palabra, para que cuando la edifiques en la Palabra, ores al final como Habacuc.