“Diseñados para el éxito”

Dios no es un dios que crea productos para el fracaso, Dios todo lo que crea es para el éxito; lo que Dios levanta, nadie lo puede derrotar, porque su naturaleza no es de fracaso. Muchas veces, pensamos que hemos sido creados para el fracaso por los problemas que podamos estar atravesando, y nos desanimamos por lo que vemos y por lo que percibimos con nuestros sentidos.

Dios es un Dios que tiene el control de todo, el problema de la iglesia es una falta de fe, porque dejamos de escuchar a Dios y comenzamos a escuchar el problema y las dificultades que estamos atravesando y eso nos lleva a desanimarnos, pero nosotros no hemos recibido en nuestro corazón a cualquier persona, sino a Cristo, y por lo tanto, tenemos su naturaleza, y su naturaleza es divina y de éxito.

Génesis 1:27-28  “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra”.

Dios creó al hombre y lo destino para el éxito, para la conquista, para señorear y gobernar, eso no quiere decir que no vamos a pasar por circunstancias difíciles en nuestra vida, pues el apóstol Pablo dijo: “derribado pero no destruido…”, y aunque caigamos por un momento, Dios nos va a levantar. Fuimos diseñados para avanzar y conquistar, necesitamos cada circunstancia y problema para que Dios pueda sacar lo mejor de nosotros; Dios quiere formarnos dentro de cada problema que pasamos. Lo que nosotros vemos pequeño, Dios lo ve grande, porque Dios no ve como nosotros, así que no importa cómo nos veamos, sino cómo Dios nos ve.

Dios preparó y diseñó una vida de éxito para nosotros. Él sueña un plan en grande, pero cuando inicia algo en nosotros lo inicia pequeño, y de allí, lo lleva a lo grande, porque su propósito no es que vivamos derrotados ni en miseria. Él no sueña nada pequeño, así que si nuestro principio es pequeño, su final será grande. ¡No limitemos a Dios!

El Espíritu Santo no solo es para que hablemos lenguas y tengamos una experiencia, Él está para guiarnos, no podemos alcanzar el éxito si no somos guiados por Él.

Romanos 8:14 “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios”.

Muchas veces, no queremos escuchar la voz del Espíritu Santo, pues cuando Dios diseña algo en el cielo, Él manda a un escultor, y ese escultor es el Espíritu Santo, el que nos va a guiar y a enseñar por medio de su Palabra.

¿Cómo podemos tener éxito, si siempre estamos resistiendo al Espíritu Santo? Dejemos la influencia de nuestros sentidos y comencemos a recibir la influencia del Espíritu Santo; dejemos que Él sea el que nos guíe, aunque diga a nuestra mente cosas que no entendamos.

Romanos 8:28-29:  Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.”  

Romanos 8:31-34: “¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.  ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.”

Romanos 8:37-39: “Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,  ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro”.

Si podemos creer estos versos, entonces, declarémoslo a nuestro problema, porque con la ayuda del Espíritu Santo podemos salir de esa circunstancia y alcanzar el propósito de Dios en nuestra vida. Nuestra actitud determina lo que somos, tomemos la actitud del águila, porque el águila no le teme a los vientos y tormentas, ella usa las tormentas para remontarse más alto. No estamos solos, Dios está con nosotros, y nos va a ayudar a remontarnos ante nuestras dificultades, Dios nos va a ayudar. Aunque sintamos que estamos solos, no lo estamos, Dios está con nosotros, y Dios es quien nos va a justificar; nada nos puede condenar más que nosotros mismos y nuestra actitud.

Decide qué es lo que crees, porque lo que tú crees, eso atraes; no te dejes derrotar por los problemas  y mantén tu naturaleza, que es la que proviene de Dios; deja de ver con tus sentimientos y comienza a ver como Dios ve, porque Dios ve un final grande y victorioso.