“El Dios que usa lo que hoy es tu aflicción para tu promoción”

El problema que estamos enfrentando hoy y que enfrenta nuestro país, más que un problema económico, de salud, político, social o familiar, es una batalla de fe y la Palabra de Dios nos enseña que sin fe es imposible agradar a Dios, para entrar al trono de la gracia se necesita fe y no podemos entrar con confianza ante Él, si no tenemos fe. Jesús enseñó que para el que cree todo le es posible, así que nuestras imposibilidades no son porque Dios no nos quiera dar algo, es un problema que tenemos hoy con la fe; si Satanás roba nuestra fe, roba nuestro futuro, y roba las oraciones, porque si no hay fe en la oración no hay poder en ella.

Cuando entendemos que hay situaciones que estamos atravesando producto de un error, o una mala decisión, estamos más propensos a tener fe para salir de ellas,  pero el problema está cuando vienen estás circunstancias y sentimos que es algo inmerecido, que estamos sirviendo a Dios, que le estamos obedeciendo y decimos ¿por qué? Aun tenemos gente cerca de nosotros que nos dicen, si has sembrado tanto por qué no tienes que comer; el diablo no nos va atacar cuando estamos en el éxito, esos ataques van a llegar cuando estemos en circunstancias, en adversidades y no tenemos la explicación de por qué están llegando a nuestra vida.

Estamos viviendo un momento en el que solo con fe vamos a prevalecer y permanecer, vamos a dejar que la Biblia hable más fuerte que nuestro problema, que la voz de Dios hable más fuerte que la realidad que estamos viviendo.

Romanos 8:1: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.”

Este verso lo escribió Pablo, quien era un abogado, un hombre que conocía de leyes; es importante entender que una condenación es una sentencia de un juez, que afecta el futuro, debido a algo que se hizo en el pasado y él está diciendo no hay condenación, ni decreto de un juez para condenarnos, si estamos en Cristo; ningún creyente debería estar condenado a vivir en fracaso, si nacimos pobres, no tenemos porque morir pobres, porque ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.

Debemos tener fe y no dudar de la Palabra, debemos creer que ella es verdad y nuestros argumentos no, esa es la única forma en la que podremos prevalecer. La fe es una semilla que se implanta en los corazones, que viene por el oír la Palabra; Dios no ve la semilla, sino lo que soñó, porque Él no diseñó una semilla para que se quede como semilla, sino para que sea el iniciador de su sueño, dice la Biblia que cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido a corazón de hombre son las que Dios ha preparado, quiere decir que tiene planes y pensamientos, pero comienza a trabajar en una semilla que necesita pasar por un proceso. La fe es una semilla y necesita ser procesada para desarrollarse a lo que Dios soñó.

Génesis 37:1-8 “Habitó Jacob en la tierra donde había morado su padre, en la tierra de Canaán. Esta es la historia de la familia de Jacob: José, siendo de edad de diecisiete años, apacentaba las ovejas con sus hermanos; y el joven estaba con los hijos de Bilha y con los hijos de Zilpa, mujeres de su padre; e informaba José a su padre la mala fama de ellos. Y amaba Israel a José más que a todos sus hijos, porque lo había tenido en su vejez; y le hizo una túnica de diversos colores. Y viendo sus hermanos que su padre lo amaba más que a todos sus hermanos, le aborrecían, y no podían hablarle pacíficamente. Y soñó José un sueño, y lo contó a sus hermanos; y ellos llegaron a aborrecerle más todavía. Y él les dijo: Oíd ahora este sueño que he soñado: He aquí que atábamos manojos en medio del campo, y he aquí que mi manojo se levantaba y estaba derecho, y que vuestros manojos estaban alrededor y se inclinaban al mío. Le respondieron sus hermanos: ¿Reinarás tú sobre nosotros, o señorearás sobre nosotros? Y le aborrecieron aun más a causa de sus sueños y sus palabras.”

Este sueño que José tuvo, no era un sueño de Él, era un sueño de Dios, dice el libro de Proverbios que muchos planes hay en el corazón del hombre pero el propósito de Dios es el que va a permanecer, es decir, el plan que Dios tiene para cada uno de nosotros; no somos una casualidad, somos el sueño de Dios, Satanás nos ha querido convencer que somos la pesadilla de Dios, pero estamos aquí porque Dios nos soñó, somos lo que somos porque Dios nos soñó y lo que Él sueña lo sueña grande y comienza a trabajar en nosotros en forma de semilla para llevarnos a su sueño y propósito.