“¡Dios tiene el control!”

Jeremías 33:3 Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.”

¡Dios tiene el control, háblale a tu problema! Siempre que tenemos dificultades y problemas más grandes que nuestras habilidades y capacidades, hay una vocecita que nos dice ¿qué vas a hacer? – Esperar en Dios cuando no se sabe que hacer es mejor que correr en la carne, es mejor creer que de Dios es la batalla antes que desesperarse.

La batalla no es tuya sino de Dios. Cuando tenemos problemas debemos esperar pacientemente en Él como hizo David. Cree que aun en la tormenta, Dios tiene el control. Nada se escapa de su presencia, Dios no le tiene miedo a las tinieblas ni a la oscuridad, la luz nunca se disipa en las tinieblas.

El problema es que nos sentimos más cómodos cuando tenemos el control de nuestras vidas y de lo que nos rodea, pero no todas las cosas están bajo nuestro control. Una enfermedad no está bajo nuestro control. Entendamos que no todo lo podemos predecir, ni lograr, ni vencer, pero estamos acostumbrados a controlar.

Porque de Dios es la tierra y su plenitud y los que allí habitan, dice la Biblia, entonces ¿por qué creer que en medio de la dificultad Dios se fue? Muchas veces Él permite esas dificultades para que le entreguemos nuestras vidas, quiere que nosotros le entreguemos el control a Él y sea lumbrera a nuestro camino.

Debemos aprender de Jesús. Él te llama hoy para que toda tu vida se la entregues en sus brazos. ¡Sigue a Jesús! Aunque seamos cristianos hay que entender que se levantarán problemas y dificultades así como a Jesús se le levantaron.

Todos tenemos dificultades, pero no vemos a Jesús en medio de ellas, solo vemos el agua inundando nuestra balsa, vemos la dificultad. Con ese poco de fe en Él vencerás la circunstancia. Jesús es Aquel a quien el problema le obedece.

Recuerda lo que decía Moisés: “hay una tierra prometida”. Dios va a bendecir tu vida. Aunque hayan problemas no olvides que hay un líder que nos dice: ¡vienen días de gloria para esta nación! El pueblo de Israel vio como Moisés sacó agua de las piedras y ver al ejército de egipcio perecer, ¡Dios les dijo yo tengo el control!

Jesús es Aquel a quien el viento y el mar le obedecen. También las enfermedades, los problemas y Venezuela le obedecen. Es necesario que los venezolanos clamen a Jesús. Lo que despierta el poder de Dios es el clamor. En medio del problema corre a Dios, Él no te va a defraudar, Él es suficiente para ti. Jesús va a llevar tu barca a un destino que se llama paz, bendición y prosperidad. Los que estén en la barca con Jesús llegarán a ese lugar que tiene preparado.

Jesús es aquel que todo le obedece, clama a Él, se parará a tu dificultad y dirá ¡fuera! a ese problema. Despierta a Jesús en tu barca, aunque parezca que el agua la inunda. Aunque no lo parezca, Dios tiene el control