“A Dios sea la gloria”

Algunas veces somos tan tercos y pensamos que tenemos el poder de hacer cosas sin el Espíritu Santo, engañándonos por nuestra “sabiduría”; pero, solo de su mano podemos lograr o alcanzar las metas, y solo dependiendo de nuestra actitud, sucederán los milagros. Dios siempre se ha preocupado porque andemos en el camino correcto y no nos desviemos. Así mismo, debemos entender que Dios es uno y solo a Él pertenece la gloria, porque solo Él nos puede ayudar.

 Solo puedes colocar tu confianza en Dios, muchos han intentado cosas y han caído en el intento, pero Dios promete que, si colocamos los ojos en Él, Él mismo se encargará de hacer lo que ha prometido. Solo Dios puede sacar a Venezuela de la situación en la que está, si esta es nuestra confianza, podemos estar tranquilos.

El Espíritu Santo se entristece cuando ve que nos desviamos. Cuando el tiempo de Dios llega para un país, es para que toda la gloria y el honor sean para Él. Dios ha hablado de un país que se pondrá de rodillas ante Él, por eso, no podemos esperar algo diferente; Dios nos sorprenderá con lo que hará, porque es algo que ojo no ha visto, y al final, tendremos que decir que toda la gloria es de Él. Es tiempo de enfocarnos… ¡somos cristianos! ¿A qué Dios estás siguiendo? Cuando vemos que todo el pueblo comienza a desviarse de la voluntad de Dios, entonces, Él lo hará de una manera diferente a la que el pueblo espera, porque no compartirá su gloria con otros. Dios nos libertará de ataduras y no compartirá su gloria con nadie.

A Dios no le gusta que nos olvidemos del lugar de donde nos ha sacado, Él quiere que lo reconozcamos en todos nuestros caminos. Dios nos está dando una nueva Venezuela en la que no comeremos el pan con escasez; Dios está garantizando un pueblo que reconozca cómo Él trabaja, está buscando un pueblo que le dé la gloria; quiere decir que, este tiempo formó un carácter y una personalidad definida en nosotros para que absolutamente nada nos desvíe de Él. Las cosas que vivimos nos dejan lecciones en nuestra vida y nos hacen ser agradecidos con Dios, y si algo hemos aprendido los venezolanos, es a ser agradecidos en la nueva Venezuela.

No olvidemos quién estuvo con nosotros, quién nos fortaleció. No pongas tu fe en los líderes, sino en Dios. No podemos olvidarnos de Dios. ¡Cuidémonos de olvidar el lugar de donde Dios nos sacó! Dios no quiere que nos olvidemos que Él es el Dios de los milagros. Todos conocerán que Dios es el Dios de Venezuela. La Iglesia es la primera que debe entender que estamos a punto de entrar a la tierra que Dios nos va entregar. No olvidemos de donde nos sacó, y cuando estemos en esa tierra prometida y próspera, no olvidemos que fue Dios quien lo hizo.