“Dios se compromete con aquel que ora”

En medio de la dificultad hay seguridad en la Biblia respecto a tu oración, porque Dios se compromete con aquel que ora; y es que cada promesa acerca de la oración en medio de las tormentas es para ti. Salomón inauguró el gran templo a Dios, invirtió mucho dinero y esfuerzo en esa casa, pero Salomón no lo inauguró para que fuera un centro de reunión social, sino para que fuera constituido como casa de oración. La Iglesia primera nació en un servicio de oración, con 120 reunidos en el aposento alto, orando, porque ella se sostiene, vive y avanza orando; la oración es insustituible y es la sangre que circula para darle vida a la Iglesia.

2 Crónicas 6:19-21: “Mas tú mirarás a la oración de tu siervo, y a su ruego, oh Jehová Dios mío, para oír el clamor y la oración con que tu siervo ora delante de ti. Que tus ojos estén abiertos sobre esta casa de día y de noche, sobre el lugar del cual dijiste: Mi nombre estará allí; que oigas la oración con que tu siervo ora en este lugar. Asimismo que oigas el ruego de tu siervo, y de tu pueblo Israel, cuando en este lugar hicieren oración, que tú oirás desde los cielos, desde el lugar de tu morada; que oigas y perdones.

La primera petición que le hace Salomón a Dios, es que esa casa sea de oración y que todo el que esté allí pueda ser oído por Él; muchas veces pensamos que Dios solo oye a los pastores y líderes, pero debemos saber que Dios hizo un compromiso en su Palabra de que oiría a todo aquel que viniera a su casa a orar. ¿Tienes a alguien que te ha adversado? La segunda petición que Salomón hace, es que todo el que venga a su casa y pida justicia al cielo, el cielo se la conceda.

La tercera petición que Salomón hace, es ser librado del fracaso, le está diciendo a Dios, si alguien fracasó porque se alejó de ti o por otro motivo, pero viene a tu casa a orar, que sea oído. De este fracaso que estamos pasando como país, vamos a salir, porque la Biblia nos da garantía de que una Iglesia que permanece orando, el diablo no podrá prevalecer contra ella.  La cuarta petición es que si los cielos son de bronce o de hierro, se tienen que abrir cuando una Iglesia clama; si hay cielos cerrados en cualquier área de tu vida, pero oras a Dios, Él te va a oír porque esa es la promesa de su Palabra y Él no miente.

La quinta petición que hace a Dios Salomón, es ser librado del hambre y de la enfermedad; si tienes hambre o cualquier enfermedad, lo peor que puedes hacer es dejar de venir a un servicio de oración, en esos momentos lo mejor es venir a la casa de Dios a orar, porque cuando nos presentamos ante Él, seremos oídos. En estos versos, del capítulo 6 del segundo libro de Crónicas, el extranjero representa a aquel que no es de la familia de la fe, pero si viene a clamar a Dios, será oído, esta es la sexta petición de Salomón, porque Dios no solo escucha a evangélicos, sino a otros que clamen a Él. También hay una garantía en la Biblia de que aquellos que se han ido, van a ser regresados a su casa.

2 Crónicas 7: 11-15: “Terminó, pues, Salomón la casa de Jehová, y la casa del rey; y todo lo que Salomón se propuso hacer en la casa de Jehová, y en su propia casa, fue prosperado.  Y apareció Jehová a Salomón de noche, y le dijo: Yo he oído tu oración, y he elegido para mí este lugar por casa de sacrificio. Si yo cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo; si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. Ahora estarán abiertos mis ojos y atentos mis oídos a la oración en este lugar.”

Dios está confirmando cada punto que Salomón oró, y les dice que si se mantienen orando y creyendo en medio de la crisis, les devolverá multiplicado todo lo que se comió el saltón y el revoltón, porque hay promesas de Dios en su Palabra. ¡Hoy los ojos y los oídos de Dios están abiertos a nuestra oración! Dios se comprometió a respondernos si oramos.