Dios quiere visitarte

Nadie recibe lo que no espera, pero todos pueden recibir lo que esperan. La Biblia dice que Dios da más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, y si Dios está dispuesto a darte algo más grande de lo que has pedido, no puedes esperar algo pequeño. Tienes que esperar algo grande para que Dios supere tu esperanza, a Él le gusta sorprenderte, y está a punto de hacerlo. ¡Dios quiere visitarte! Por ello, prepara tu corazón, porque Él quiere visitarte, y cada día que pasa, es un día menos para que esa visita llegue. Cuando Dios tiene previsto una visita, antes la anuncia, y finalmente, llega.

Lucas 1:26-27: “Y al sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado de Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, A una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David: y el nombre de la virgen era María.”

Dios tiene exactamente el tiempo para llegar, y esa fecha no depende de los acontecimientos de la tierra, sino de una decisión celestial y divina. Dios tiene un tiempo, y no lo puedes acortar ni alargar, lo único que puedes hacer es estar atento para conocer cuándo es el momento; porque nadie sabía, ni los ángeles, el día ni la hora cuando el ángel Gabriel fue enviado, pero Dios sí. Dios no se equivoca, cuando Él dice que te va a visitar, es porque ya tiene un plan contigo, con tu familia y con tu país. El ángel, cuando vino a la tierra, sabía exactamente el lugar al cual debía dirigirse, no había equivocación. Así que, si Dios dijo que te iba a visitar, Él tiene el día, la hora y tu nombre para hacerlo.

Dios puede saltar sobre miles para bendecirte a ti, porque no se trata de quién eres tú, sino de a quién Dios envió. En Dios, no hablamos de cualidades naturales, sino de llamados y corazones. Dios envía su visitación sobre quien Él decide, conforme al propósito, llamado y corazón. ¿Qué debe hacer el que recibe la visitación? Creer que es por gracia, no por obras; que es por ese corazón que quiere servir a Dios y que no busca fama ni aplausos, sino ser eficiente para con Aquel que le llamó de las tinieblas a su luz admirable (1 Pedro 2:9). Así que, es importante saber que cuando Dios decide visitarte, no lo va a ser por ningún tipo de cualidad que tengas, sino sencillamente por tu corazón.

Dios tiene un tiempo para visitarte, y no importa que el enemigo te diga que pecaste o fallaste, Él no se equivoca y cuando Él llama a alguien, no es solo por su habilidad, sino con la disposición de que el que comenzó la buena obra en ti, la va a perfeccionar hasta el día de Jesucristo (Filipenses 1:6). Así que, nunca dudes de lo que Dios dijo que haría contigo, ¡Dios te va a visitar! Y cuando Él realice esa visita, irrumpirá en tu vida para darte un propósito y una forma diferente de vivir a la que vienes llevando. Dios entra a tu vida de la forma en la que estás ahora, y luego que entra, empieza a hacer cambios diametrales desde adentro para hacer de ti un hombre o una mujer mejor cada día; no con imposiciones ni amenazas, sino con amor y paciencia.

Cuando Dios te llama, y eres obediente a ese llamado, el fuego del Espíritu Santo te hace ser indetenible, ya no te importan las faltas que tengas, Él te da lo necesario para cumplir el llamado. Dios va a confirmar la palabra que te habló, y va darte el momento preciso para desarrollarla. Aunque creas que no eres el más idóneo y capaz, hoy dile al Señor que estás dispuesto a servirle, y Él hará grandes cosas contigo. Dios te llamó y Él va a hacer lo que ha determinado contigo.