“Dios no nos ha olvidado”

Isaías 49:15: “¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz, para dejar de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque olvide ella, yo nunca me olvidaré de ti.”

Delante de un panorama como el que tenemos, lo más lógico es sentir desesperanza, llegar a pensar por un momento que como país y sociedad, Dios nos ha dado la espalda, que como sociedad y país pareciera que no tenemos valor; el ser humano cuando le da la espalda a Dios nunca espera que Dios se duela, pero cuando sentimos que Él nos ha dado la espalda como nos quejamos, inmediatamente decimos no nos lo merecemos. Los responsables de esta profunda crisis nacional somos nosotros los venezolanos, echarle la culpa a un grupo es muy fácil, pero tenemos que asumir nuestra responsabilidad para poder corregir nuestro error, porque si no asumimos nuestra responsabilidad nunca corregiremos el error; debemos tener claro que fuimos nosotros los que le dimos la espalda a Dios y los que vendimos nuestra conciencia y nos permitimos de alguna forma comenzar a pedir lo que por derecho nos corresponde, somos responsables de eso.

Es muy fácil decir a Dios, Señor por qué nos pasa esto, por qué Señor tú permites esto, porque definitivamente y empezando por la Iglesia nos vendimos, gente que asiste a las iglesias y que tienen años en el evangelio, pero el día que les corresponde ejercer un derecho, se dejan comprar por una cantidad de dinero o por algo que le entregan, es tan culpable el que se vende como el que paga para comprar, porque eso no es honestidad, porque esa actitud no se corresponde a la dignidad de un pueblo. La soberanía de un país no empieza en sus fronteras, empieza en el corazón de su gente, cuando entiende que sus decisiones y acciones afectan a toda una nación; en medio de esta circunstancia y de la que tenemos que asumir toda responsabilidad, Dios no se ha olvidado de nosotros, y es cierto que hay una poderosa Iglesia en este país, hay mucha gente que ama a Dios, que ora, que ayuna, que predica a Jesús, pero el asunto no es hacer algo un grupo de gente sino de hacerlo todo un país. Una de las cosas que un hombre de Dios nunca puede asumir es el miedo, es preferible decir lo que haya que decir para agradar los oídos de Dios, antes que temer por decirlo. Juan el Bautista admirablemente se paró y dijo: “Yo soy la voz” y cuando usted sabe quién es en Dios, solamente así Dios puede hacer algo contigo, definitivamente Juan nunca se acobardó de declarar quien era, esa voz clamó tan enconosamente que le tuvieron que quitar la cabeza, pero se la quitaron cuando Dios así lo permitió, antes nunca pudieron tocarlo.

La gran pregunta es ¿Pastor le quitaron la cabeza por hablar? Yo le digo algo si él no hubiese hablado, hubiera perdido más que la cabeza, hubiera perdido su relación con Dios, su respeto en el cielo, porque acerca de él, como fue un hombre tan valiente y decidido y era una voz que clamaba a pesar de las amenazas, Jesús dijo: “Nunca se ha levantado un hombre como él y después de él tampoco se levantará”. Así que esa era la reputación de Juan en el cielo, ahora ¿Le importaba más a Juan lo que se dijera de él en la tierra o lo que se dijera de él en el cielo? Nos hemos preocupado tanto por lo de la tierra que se nos olvida que hay un cielo, un cielo que está exigiendo actitudes y acciones, un cielo que es la eternidad  de los creyentes, pero es sorprendente que nosotros los creyentes nos delineemos, nos suscribamos a un tipo de vida en la tierra y por conservar algo o alguna cosa que apreciamos, bien sea la libertad o la cabeza, se nos olvida que hay un cielo.

Aun con todo esto Dios le dice a este país: “Yo nunca me voy a olvidar de este país, para compadecerme de él” y Dios solo necesita a uno que se atreva a pasar el umbral, uno que camine con decisión y coraje hacia el lugar que nunca  ha caminado nadie, Dios solo requirió a uno para hacer lo que Él quería, pero tiene que ser uno que esté dispuesto a arriesgarlo todo, no alguien con miedo, porque el miedo nunca será el vehículo para la voluntad de Dios y mucho menos para la libertad. Yo no sé lo que esperan los fatalistas, pero yo espero que Dios intervenga en los próximos días, yo espero que Dios se remangue el vestido y meta su mano con poder y nos saque del hueco en el que estamos hoy, el hueco de la división, de la corrupción, el hueco de desesperanza y de la delincuencia. La razón por la que Dios no se olvida de este país, es que dice: “En las palmas de mis manos te tengo esculpida.”

Isaías 49:16: “He aquí que en las palmas de las manos te tengo esculpida; delante de mí están siempre tus muros.”

Si Dios tiene las fronteras de este país delante de sus ojos, Él no solamente impedirá que entre lo malo, sino que evitará que salga lo bueno. Si algo el diablo a tratado de hacer los últimos años es hacer que este pueblo se destruya para impedir que se haga la voluntad de Dios, pero ¿Cuándo el diablo ha ganado? Él nunca ha ganado, en cambio Dios siempre ha ganado y nunca pierde, por tanto esta tierra será llena del conocimiento de la gloria del Señor como las aguas cubren el mar.

Isaías 49:17-18: “Tus edificadores vendrán aprisa; tus destruidores y tus asoladores saldrán de ti. Alza tus ojos alrededor, y mira: todos éstos se han reunido, han venido a ti. Vivo yo, dice Jehová, que de todos, como de vestidura de honra, serás vestida; y de ellos serás ceñida como novia.”

Si yo no anuncio esto, no se cumple, porque una de las cosas que Dios ha enseñado desde el antiguo testamento, es que Él es el Dios que resucita lo que está muerto y que Él llama lo que no es como si fuese, por eso alguien tiene que pararse en la tierra y hacer que lo que se anuncia con la boca, se cumpla con las manos de Dios. Por alguna razón Dios nos puso este nombre, Venezuela, así que podemos entender que estamos en el momento en que Dios está ataviando como novia a un país. Debemos creer, o creemos o morimos y nos destruimos, así que es el momento para creer, para tener esperanza, es el momento para levantar nuestros ojos al cielo y exigir socorro.

Isaías 49:19: “Porque tu tierra devastada, arruinada y desierta, ahora será estrecha por la multitud de los moradores, y tus destruidores serán apartados lejos.”

La Biblia no es de una interpretación personal, pero la Biblia es eterna y su Palabra nunca pasa, una Palabra puede cumplirse no solo una, sino muchas veces, así que algo que Dios dice puede repetirse en la historia de la humanidad. Una de las cosas que Dios le exige a quien escoge en un momento preciso, es lo mismo: Esfuérzate y se valiente, porque Él no hace nada con cobardes, ni con estáticos, porque nada es estático para Dios, Él siempre se está moviendo, y el peor error que hemos cometido en la vida es estatizarnos, quedarnos en el mismo lugar todo el tiempo, porque nos parece cómodo, es el peor lugar para vivir, porque el que se queda en un solo sitio ahí se va a morir, pero el que se mueve constantemente, aunque un día tenga que morir, va a tener la dignidad de haber empujado o halado algo toda su vida; es el momento de dejar los egoísmos, la individualidad, es el momento de empezar a pensar en mucha gente, especialmente en 30 millones de venezolanos y no solamente en un grupo, porque el que cuide su vida la va a perder, pero el que pierde su vida y la pone a los pies de Jesús, la va a ganar con todos los interese que eso significa. Dios anuncia que aunque esta tierra está devastada y arruinada aún va a haber multitud de moradores y anuncia que los destruidores serán apartados.

Isaías 49:20-23: “Aun los hijos de tu orfandad dirán a tus oídos: Estrecho es para mí este lugar; apártate, para que yo more. Y dirás en tu corazón: ¿Quién me engendró éstos? Porque yo había sido privada de hijos y estaba sola, peregrina y desterrada; ¿quién, pues, crió éstos? He aquí yo había sido dejada sola; ¿dónde estaban éstos? Así dijo Jehová el Señor: He aquí, yo tenderé mi mano a las naciones, y a los pueblos levantaré mi bandera; y traerán en brazos a tus hijos, y tus hijas serán traídas en hombros. Reyes serán tus ayos, y sus reinas tus nodrizas; con el rostro inclinado a tierra te adorarán, y lamerán el polvo de tus pies; y conocerás que yo soy Jehová, que no se avergonzarán los que esperan en mí.”

Dios va a meter su mano extendida en las naciones y agarrará a todos los hijos de Venezuela y los pondrá de nuevo en los brazos de este país. ¿Hay alguien que espere en Dios?, porque cuando Él haga lo que va a hacer, nadie se avergonzará de esperar en Él, porque muchos verán que un pueblo que esperó en Dios, Él los ayudó.

Isaías 49:24-26: “¿Será quitado el botín al valiente? ¿Será rescatado el cautivo de un tirano? Pero así dice Jehová: Ciertamente el cautivo será rescatado del valiente, y el botín será arrebatado al tirano; y tu pleito yo lo defenderé, y yo salvaré a tus hijos. Y a los que te despojaron haré comer sus propias carnes, y con su sangre serán embriagados como con vino; y conocerá todo hombre que yo Jehová soy Salvador tuyo y Redentor tuyo, el Fuerte de Jacob.”

Dios es un Dios bueno, pero es un Dios justo y Él anuncia un juicio justo; y vuelvo a anunciar con responsabilidad pero también con coraje, vienen días de gloria para este país, yo no puedo decirlo como Dios lo va a hacer, pero puedo decirle que Dios lo va a hacer. Nadie puede pretender que Dios haga lo que dijo sin un conflicto, porque el sistema se resistirá, el diablo peleará con todo lo que tenga, pero dice su Biblia y la mía, que mayor es el que está en mí, que el que está en el mundo, ¿no dice la Biblia, si Dios está conmigo quién puede oponerse a mí? y dice además que en Cristo somos más que vencedores, entonces ajustémonos a la Palabra de Dios y creamos que el que empieza una carrera en obediencia jamás perderá.