“Dios es más grande que tu pasado”

Parece que el pasado se empodera de nosotros, teniendo alrededor una multitud de testigos que nos expresan que no vamos a poder alcanzar nuestros objetivos, pero Jesús vino para decirnos que se ha acercado la autoridad de Dios a nuestras vidas, su señorío y su gobierno. El Señor dice: “se acabó el tiempo de las etiquetas en tu vida”, Él ha venido para que tengas vida y para que la tengas en abundancia. Cuando el pasado te marca dice que le perteneces pero, para eso apareció Jesús, para vencerlo. No se puede tener un futuro mientras se está mirando el pasado, Dios no mira tú pasado, Él siempre mira tu futuro, nos puso ojos al frente para mirar lo que está adelante.

2 Corintios 5:17: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”.

Venimos de años de problemas sociales que nos quieren etiquetar y marcar el futuro, pero cuando estamos en Jesús las cosas viejas han pasado y todas son hechas nuevas, somos  lo que la Biblia dice. Sin embargo, debemos conocer que no solo es saber de Jesús, debemos estar en Él, caminar como Él y ver lo que Él ve. Dios no va a rehacer el pasado, va a darte un futuro y empieza a trabajar en tu presente para brindártelo, por lo que todo aquel que está en Cristo puede lograrlo. Muchas veces ese pasado nos pone cadenas, pero la manera de vencerlo es estar en Cristo, algo sobrenatural se vence con algo sobrenatural, para eso vino Jesús para deshacer las obras de las tinieblas. Jesús desea darte descanso de la carga del pasado, quiere quitarte el peso de los fracasos, haciendo de ti un hombre nuevo, lo primero que Él hace es deshacer el pasado, con esa pesada carga no podrás tener un futuro, Él quiere hacer algo nuevo y grandioso para tu vida. Moisés tenía un pasado de 400 años de esclavitud con el pueblo de Israel y Dios deshizo en un momento esos 400 años, porque Él tiene poder para hacerlo.

Juan 11: 21: “Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto”.

Yo quiero hablarte de lo que Jesús quiere hacer en tu vida, el Señor quiere hacer algo en tu presente, Jesús es la resurrección y la vida y aunque tus esperanzas estén muertas, Jesús puede revivirlas, ni siquiera la etiqueta de la muerte puede con Jesús, Él quiere darte un futuro de esperanza y lleno de propósitos pero debes creer, deja de escuchar a aquellos que te etiquetan, Él te pone un nombre nuevo y te dice mío eres, pero necesita que le prestes atención y creas en Él.

Marcos 5:25-34 : “Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor, cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto. Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva. Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote.  Luego Jesús, conociendo en sí mismo el poder que había salido de él, volviéndose a la multitud, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos? Sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado? Pero él miraba alrededor para ver quién había hecho esto. Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en ella había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad.  Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote”.

Mira hacia adelante, recuerda que no solo es oír a Jesús sino creer en Él, deja el pasado atrás y extiéndete a lo que está delante, toquemos con nuestra fe a Jesús para que salga poder de Él y seamos libres, avanzando hacia el futuro, todo lo podemos en Cristo que nos fortalece. Toquemos el manto de Jesús, Él quiere conocer y visitar a todo aquel que le toca con fe. Si Venezuela toca a Jesús con fe, le dirá: “ve en paz queda libre de todo azote”. Lucha por tu milagro, pelea por tu matrimonio, por tus hijos y atrévete a decir: “no más de mi pasado”, porque cuando Dios es, el pasado no es.

Apocalipsis 4:1-3: “Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas. Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado. Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina; y había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda.”

Hay que subir a la presencia de Dios para ver lo que tiene preparado para nosotros, dice su Palabra: “acercaos a mí y yo me acercaré a vosotros”, cuando estás en lo terrenal no puedes visualizar las grandes cosas, pero cuando subes a su presencia puedes ver lo que Jesús tiene preparado para ti, conéctate a lo eterno, a lo espiritual “Sube y te mostraré”; por eso los que están en Jesús ven todo diferente y por ello, es que los hombres de Dios son contradictorios, debido a que están arriba mirando el futuro, sube para que veas el problema pequeño y puedas percibir lo grande que es tu Dios.