“Dios le pone nombre a mi fe”

Génesis 18:9-15: “Y le dijeron: ¿Dónde está Sara tu mujer? Y él respondió: Aquí en la tienda. Entonces dijo: De cierto volveré a ti; y según el tiempo de la vida, he aquí que Sara tu mujer tendrá un hijo. Y Sara escuchaba a la puerta de la tienda, que estaba detrás de él. Y Abraham y Sara eran viejos, de edad avanzada; y a Sara le había cesado ya la costumbre de las mujeres. Se rió, pues, Sara entre sí, diciendo: ¿Después que he envejecido tendré deleite, siendo también mi señor ya viejo? Entonces Jehová dijo a Abraham: ¿Por qué se ha reído Sara diciendo: ¿Será cierto que he de dar a luz siendo ya vieja?  ¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré a ti, y según el tiempo de la vida, Sara tendrá un hijo. Entonces Sara negó, diciendo: No me reí; porque tuvo miedo. Y él dijo: No es así, sino que te has reído.

No permitas que las circunstancias difíciles o la espera en el tiempo le pongan nombre a lo que estás creyendo, hay gente que le quiere poner nombre a tu milagro; muchas veces es el enemigo o la propia incredulidad. Debes buscar qué nombre Dios le quiere poner a tu milagro, porque los nombres que Dios da están por encima de cualquier circunstancia, y a lo que Él le pone nombre, el enemigo no puede maldecirlo. Ese nombre está por encima de cualquier negatividad de este mundo, y lo que Dios va a hacer en tu vida no se llama miseria o enfermedad, Él tiene planes con tu vida, familia y país, ¡Dios quiere hacer algo grande contigo!

Si Dios te ha dicho algo, solo debes prestarle atención a eso, sus palabras son para bendición y no para maldición. Hay un nombre que Dios quiere ponerle a tu milagro, porque sus planes para ti son de paz y de bienestar. Tu futuro es mejor que tu presente, y los planes de Dios se cumplirán en tu vida. Todo tiene un tiempo, pero cuando se despierta la palabra que está en ti y tu fe, empiezas a ver cómo Dios le pone nombre a tu circunstancia; Él llama las cosas diferentes a como las llaman los hombres naturales y no les da el mismo nombre. Dios tiene un nombre diferente para ti, Él te está diciendo: “Hijo amado.” “Príncipe.” “Escogido”. Y también le dio un nombre a Venezuela, y ese nombre es: ¡Tierra de gracia y de avivamiento!

 Dios no te ve como perdedor, Él ve tu corazón, porque tu riqueza está en la Palabra de Dios que has atesorado en él, y hay una palabra de parte de Dios para tu vida, que es la que va a cambiar tu perspectiva. Cuando quieres que se despierte tu milagro, debes despertar primero tu fe, y la despiertas diciendo: “Tú dijiste que harías…”. Porque es tiempo de declarar y anunciar. Fue Dios el que te prometió que haría cosas grandes contigo, por eso no dudes de la Palabra, porque estarías dudando de Aquel que te la dio. Debes buscar la palabra que Dios te dio y alinearte a lo que Él dijo, no busques tu propia estrategia, porque Dios no respalda tus propias decisiones, Él respalda su Palabra tal como la dijo.

¡Dios cumple su Palabra! Y si Él tomó la decisión de hacer algo en tu vida, está en la disposición de hacer lo que dijo, tu milagro está a un encuentro con la presencia de Dios, si lo buscas en tu lugar secreto, Él te va a coronar antes de que termine este año con su presencia. Provoca a Dios con tu fe, pero no para que te dé algo, sino desea que venga a tu vida, anhela conocerlo, estar con Él, porque tu mejor regalo no es algo material, sino Dios. El hecho de que se demore lo que Dios te ha prometido, no quiere decir que sea inferior, ¡Dios siempre llega a tiempo! Lo que viene no es para lamento o tristeza. ¡Regocíjate porque algo grande Dios hará!