“Desesperado por Jesús”

Cuando la Iglesia pierde el deseo de buscar de Dios es porque su relación con Él comienza a ser metódica. La presencia de Dios hace que te humilles a Él, porque humilla la altivez de la carne. Por ello, es mejor estar lleno de Su presencia, que estar vacío por dentro, no importa cómo te veas por fuera lo importante es cómo te veas por dentro.

Salmo 119:57-58: Mi porción es Jehová; He dicho que guardaré tus palabras. Tu presencia supliqué de todo corazón; ten misericordia de mí según tu palabra.”

Cuando usted suplica la presencia de Dios, le estás diciendo que Él es más importante que cualquier otra cosa. Cuando estamos bajo la presencia del Padre, Él se siente agradado, reconociendo que servirle a Dios es un deleite, más no es una carga

Salmo 63:1: “Dios, Dios mío eres tú; De madrugada te buscaré; Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, En tierra seca y árida donde no hay aguas.”

Supliquemos la presencia de Dios y busquémosle cada día, porque es un deleite estar con Dios. Jesús debe ser el deseo de nuestra alma, saciémonos con su presencia.

Éxodo 33:15-16: Y Moisés respondió: Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí. ¿Y en qué se conocerá aquí que he hallado gracia en tus ojos, yo y tu pueblo, sino en que tú andes con nosotros, y que yo y tu pueblo seamos apartados de todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra?”

Moisés le decía a Jehová que no podía ir a ningún lugar sin Él, ya que su alma tenía mucha sed de Dios. Debemos buscar la presencia de Dios y para ver su gloria es necesario pasar por tribulaciones. La presencia de de Dios debe ser anhelada con todo el corazón.

Salmo 42:1-2: Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, Así clama por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?”

Así como clama el ciervo por las aguas, así clama tu alma por Dios ya que necesitas su presencia más que cualquier cosa. No importa lo que te ofrezca el mundo, nada será más importante que la presencia de Dios. La Iglesia debe anhelar a Jesús y desearlo con todo el corazón.

Juan 4:23: Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.”

Que todo el mundo se entere que anhelas la presencia de Dios más que cualquier otra cosa. No importa dónde estés, mantén una comunión con la presencia de Dios. La Iglesia debe tener más amor y sentido de pertenencia por Jesús, porque Él no sintió vergüenza al morir por nosotros.