“El cumplimiento de los tiempos proféticos”

Daniel 9:1-3: “En el año primero de Darío hijo de Asuero, de la nación de los medos, que vino a ser rey sobre el reino de los caldeos, en el año primero de su reinado, yo Daniel miré atentamente en los libros el número de los años de que habló Jehová al profeta Jeremías, que habían de cumplirse las desolaciones de Jerusalén en setenta años. Y volví mi rostro a Dios el Señor, buscándole en oración y ruego, en ayuno, cilicio y ceniza.”

Hay un hombre de Dios que ve al pueblo cautivo en Babilonia y empieza a tener una percepción, un sentir y un discernimiento, que esos tiempos de cautividad que tenía Israel se estaban terminando; cuando él empieza a tener esa percepción por el Espíritu Santo, se va a la Palabra en una acción de buscar qué es lo que Dios había hablado y entiende que Dios le habló al profeta Jeremías diciéndole: “El pueblo de Israel va a estar cautivo por un tiempo”, el tiempo de ellos era 70 años y se había cumplido, pero el pueblo a causa de la cautividad y a causa de los momentos de opresión que vivían, habían descuidado el recordar y traer a vigencia la Palabra profética que Dios le había dado a Jeremías. Pero Daniel se levanta y empieza a ver los libros y a discernir que el tiempo se estaba cumpliendo, el tiempo de la liberación, el tiempo  de Dios y toma una acción de buscar a Dios como nunca antes y se mete en ayuno y oración, porque aunque el tiempo se cumpla, a menos que hagamos una acción espiritual, no pasa nada.

El pueblo de Dios debe entrar en la mayor arremetida espiritual cuando ve que su tiempo se ha cumplido; hay un tiempo profético de Dios y está su cumplimiento frente a nosotros. Las primeras palabras de Jesús en la tierra fueron: “El tiempo se ha cumplido, el reino de los cielos se ha acercado, arrepentíos y convertíos”, lo primero que hace que esos tiempos de Dios se manifiesten es el arrepentimiento y la búsqueda del pueblo de Dios. Cuando hay una acción de arrepentimiento y reconocimiento, el tiempo de Dios se activa, pero también lo activa una Palabra revelada por Dios a sus siervos y que el pueblo de Dios empiece a actuar en esa Palabra.

Jeremías 29:10-14: “Porque así dijo Jehová: Cuando en Babilonia se cumplan los setenta años, yo os visitaré, y despertaré sobre vosotros mi buena palabra, para haceros volver a este lugar. Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis. Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón. Y seré hallado por vosotros, dice Jehová, y haré volver vuestra cautividad, y os reuniré de todas las naciones y de todos los lugares adonde os arrojé, dice Jehová; y os haré volver al lugar de donde os hice llevar.”

Dios está diciendo que aunque haya un tiempo difícil, de escases, de cielos cerrados, cuando se cumpla el tiempo Él te visitará, porque detrás de ese tiempo difícil viene tu visitación. Dios tiene planes y esos planes se cumplen cuando el tiempo de Dios se activa y se activa la Palabra profética, llegará un sentir de buscar a Dios de todo corazón y no solo un grupo sino toda una nación. Una vez se despierta el tiempo de Dios, Él levanta un siervo; las profecías de Dios son principios espirituales para los que son entendidos en los tiempos, por eso es que Jesús les decía a los fariseos  que ellos podían ver los tiempos naturales, pero no los espirituales, porque no los podían discernir.

2 Crónicas 36:22-23: “Mas al primer año de Ciro rey de los persas, para que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías, Jehová despertó el espíritu de Ciro rey de los persas, el cual hizo pregonar de palabra y también por escrito, por todo su reino, diciendo: Así dice Ciro, rey de los persas: Jehová, el Dios de los cielos, me ha dado todos los reinos de la tierra; y él me ha mandado que le edifique casa en Jerusalén, que está en Judá. Quien haya entre vosotros de todo su pueblo, sea Jehová su Dios con él, y suba.”

Apenas se activa el tiempo nuevo de Dios, se levanta un nuevo liderazgo, para que se cumpla la voluntad de Dios. Dios usa a este rey para transformar completamente la condición de Israel; estamos frente a tiempos proféticos, frente a tiempos de cumplimiento, y es el momento de orar, anunciar, declarar y profetizar lo que Dios ha dicho a sus siervos los profetas sin importar que tan imposible se vea. Cuando el tiempo de Dios se cumple y la Iglesia lo percibe empieza a declarar un movimiento del Espíritu Santo, porque cuando el Espíritu de Dios sopla, sopla vida, sopla avivamiento, sopla visitación y lo que está muerto cobra vida.