¿Cuánto vale tu alma?

Esta es una importante interrogante y una vez comprendes ese valor, haremos todo lo necesario para llevarla a una eternidad con Dios. Todos poseemos un alma eterna, y podemos pasarla en un lugar de paz y vida u otro totalmente diferente. El valor que tiene un alma es tan alto, que Jesús murió por ella, y el mismo Padre se deshizo de su propio Hijo para salvarla. Es tanto, que no puede arriesgarse por una posición económica, política o religiosa, tampoco por lo que posees; tu alma vale más que todo lo que puedas tener en esta tierra. No la arriesgues ni por posición, ni por posesión; pues nada puede comprar nuestra alma. Lo más delicado es que Jesús pagó por la salvación de nuestra alma y ahora nos da la responsabilidad de cuidarla hasta el final. Esto es más importante que las ambiciones personales.

La razón de nuestra vida es Jesús, nada más sobre esta tierra debe serlo. Ahora bien, somos responsable por nuestras familias, de que amen a Jesús y ser una influencia para llevar a nuestros hijos a vivir en los valores de Jesús y garantizar que sus vidas anden en sus caminos, y que sean espirituales. Nuestra responsabilidad es cuidar y formar nuestra alma, y si no hacemos esto, ¿cómo haremos las demás cosas? Nuestra vida en esta tierra es corta y temporal, no así la eternidad. Es, por tanto, fundamental para la vida cristiana entender la importancia de nuestra alma y el valor de atenderla. Dios es bueno, y también es justo. Atender más las cosas de esta tierra que cuidar nuestra alma, es un error, porque nada aquí nos garantiza eternidad.

En este sentido, nuestra devoción estará donde esté nuestro corazón. Si nuestro corazón está en Jesús, nuestra devoción será Jesús. Lo que más cuidas, es lo que más valor tiene para ti. Tu alma es lo que más valor tiene y así debes vivir. El engaño más grande es decirle a Dios que mañana harás lo que te corresponde. No alargues la gracia de Dios hasta donde Él no quiere llevarla; es decir, más allá de la voluntad de Dios. Hay que hacer ajustes para tener un futuro diferente; no podemos vivir de la misma forma que cuando no teníamos a Jesús. Quien puede cambiar nuestras vidas es el Espíritu Santo, siempre y cuando nos rindamos a su voluntad. Esto significa que debo vivir conforme a los nuevos principios que tengo de parte de Dios para mi vida una vez le he conocido; es decir, debo una vida correspondiente como cristiano. Vea con seriedad su decisión de caminar en este camino, y haciéndolo vendrán grandes bendiciones y cuando vengan, cuide de que estas no lo aparten de la fuente que es Dios.

 El único que murió y resucitó para que nadie más pueda comprar nuestra alma fue Jesús. Lo más preciado fue entregado para comprar nuestra alma. Ahora tenemos la responsabilidad de cuidarla.  Ella tiene la capacidad de ser eterna en el cielo o en el infierno. Mi ruego es que usted entregue plenamente su  vida a Dios y que camine en Él por siempre. Es justo y digno que vivamos para Él toda nuestra vida y tener la esperanza de verle cara a cara. Es el gozo de Dios, que sus hijos caminen en la verdad. Vea con seriedad su decisión de caminar en este camino, y haciéndolo vendrán grandes bendiciones y cuando vengan, cuide de que estas no lo aparten de la fuente que es Dios.  La vida del hombre no consiste en los bienes que posee. Ponga todo al servicio de algo más grande que sus intereses personales.  Su cuerpo se quedara acá, pero prepárese para la eternidad.  Jesús fue a preparar morada en el cielo.