¿Cuándo se enfría un avivamiento?

El hecho de que abandonemos nuestra relación con Dios, no implica que Él dejará de hacer lo que está haciendo en este país, aunque no muchos lo crean. Dios sigue actuando en nuestra nación, veamos lo que veamos. Lo que vive nuestro país no es igual a lo que otros viven. Una  manifestación de Dios está sucediendo de manera particular y suceden cosas, de manera que vemos gente que está anhelando a Dios y quiere servirle sin reservas. Dios sigue haciendo algo nuestro país, aunque veamos lo que veamos, y hará algo más profundo en los próximos años.

¿Cuándo se enfría un avivamiento?

  1. Cuando ya no sirves a Dios con pasión

Oseas 11:7-9: “Entre tanto, mi pueblo está adherido a la rebelión contra mí; aunque me llaman el Altísimo, ninguno absolutamente me quiere enaltecer.  ¿Cómo podré abandonarte, oh Efraín? ¿Te entregaré yo, Israel? ¿Cómo podré yo hacerte como Adma, o ponerte como a Zeboim? Mi corazón se conmueve dentro de mí, se inflama toda mi compasión. No ejecutaré el ardor de mi ira, ni volveré para destruir a Efraín; porque Dios soy, y no hombre, el Santo en medio de ti; y no entraré en la ciudad”.

Apagas un avivamiento cuando ya no sirves a Dios con pasión y el servicio a Dios ya no es interesante para ti. Hay muchos que se preocupan más por lo que puedan obtener aquí en la tierra. Hay una gran diferencia entre servir a Dios para enaltecerlo a Él y hacer todo para enaltecernos a nosotros. ¡Los estándares de vida para nosotros, deben ser diferentes! Sin embargo, Dios no está cerca para señalarte, condenarte o hacerte pensar que no sirves, sino para llamarte y acercarte con amor y decirte: “No estás haciendo las cosas bien, pero ven a mí, yo te ayudaré”. El asunto es que Dios no está en una contienda con nosotros; más bien, está conmovido y dolido, y a pesar de esto, Dios dice: “Soy Dios y no hombre. No responderé como hombre”. No podemos decir que las veces que nos ha ido mal han sido por Dios; Él solo usa esas circunstancias para atraernos a Él, su connotación es de amor. Él usa nuestros fracasos para llevarnos a Él. Si anhelamos lo que Dios quiere, debemos vivir y pensar de forma diferente.

  1. Cuando pensamos contra nuestros hermanos

Otra de las cosas que enfría un avivamiento, es pensar en contra de nuestros hermanos. El cristiano no puede pensar ni hablar juicio o de venganza contra su hermano, ni contra su prójimo. En el cristianismo, no matamos a otros por ser o pensar diferentes, no somos “terroristas”, antes bien, Jesús murió para salvar a la humanidad.

  1. Cuando dejamos que los bienes de esta tierra dividan nuestra visión, pues no se puede servir a Dios y a las riquezas.

Lucas 12:15: “Y les dijo: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee”.

Si no le das un propósito al dinero, el dinero hallará un propósito para ti; es entonces cuando te vuelves esclavo de lo que tienes, y no señor de tus bienes. La peor división, es cuando un individuo tiene dos visiones en su mismo cuerpo. Esto es imposible. Jesús dijo: “No pueden servir a Dios y a las riquezas” (Lucas 16:13). La vida en la tierra es para hacer vida en el Cielo. No importa cuántos bienes tengamos, nuestra vida no es para amontonar bienes.

  1. Cuando perdemos el deseo por la presencia de Dios.

Enfriamos el avivamiento cuando perdemos el deseo por la presencia de Dios. Moisés sabía que la presencia de Dios es un preservador para el alma. La atmósfera natural de un alma no es la tierra, sino el Cielo. La única forma de mantener nuestra alma guardada es en la presencia de Dios. Si queremos preservar nuestra vida, sumerjámonos y mantengámonos en la presencia de Dios, sabiendo que nuestras almas le pertenecen al ambiente espiritual de la presencia de Dios. No es de sabios alejarse de la presencia de Dios y poner actividades en la agenda antes que buscarlo a Él.

La responsabilidad de cada pastor no es mantener próspera a quienes pastorea, sino que su alma se mantenga alimentada, asegurada y en buen estado para Dios.

Moisés sabía que si la presencia de Dios se alejaba de ellos, morirían irremediablemente. La peor muerte que alguien puede sufrir es la muerte espiritual, por lo que la presencia de Dios debe ser el arma vivificadora. Cuando alguien tiene como prioridad buscar a Dios, no hay nada que pueda hacer posponer ese momento.

  1. Cuando las cosas temporales toman más importancia en nuestros corazones que las espirituales, también podemos estar enfriando ese avivamiento.

Lo que preserva tu victoria es la presencia de Dios. Esto, afecta naciones y propósitos para la eternidad. Cuando esa presencia está en tu vida permanentemente, eres llevado siempre a lo eterno, eres halado por la eternidad. Nuestro propósito está en anunciar las virtudes de aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable; está para vivir pensando cómo hacer que más personas conozcan a Jesús, para que sean salvos y servirles en todo momento. Un cristiano no desea simplemente ir a la presencia  de Dios (al cielo), este buscará la manera de traer el Cielo a la tierra, pues sabe que no puede vivir sin ella, y esta salvará a muchas vidas.