“Cuando perdemos toda esperanza”

2 Corintios 1: 8: “Porque hermanos, no queremos que ignoréis acerca de nuestra tribulación que nos sobrevino en Asia; pues fuimos abrumados sobremanera más allá de nuestras fuerzas, de tal modo que aun perdimos la esperanza de conservar la vida.

Pablo el gran hombre de Dios sintió en un momento que perdió la esperanza ¿Se ha sentido alguna vez usted así? Muchos hemos pasado por esto, Pablo tuvo la valentía de escribirlo y decirlo, tenemos que hablar de estas cosas porque es allí donde edificamos al pueblo. Pasamos por aflicción, donde perdemos toda esperanza, pero tenemos buenas noticias en la Biblia, ella tiene mucho que darnos cuando hemos perdido la esperanza.

2 Corintios 1: 9: “Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos.”

Pablo perdió toda esperanza en sus propias habilidades, el mejor momento es cuando perdemos toda esperanza en nuestras fuerzas, porque es allí cuando la esperanza de Dios empieza a relucir. Si pones tu esperanza en Dios nunca serás defraudo. Jesús nunca ha defraudado a nadie. A veces necesitamos quedar sin esperanzas para poner la esperanza en quien no nos fallará. Los grandes hombres de fe se hicieron fuertes en la debilidad, porque fue allí cuando clamaron. Cuando la gente pierde la esperanza entonces está lista para un milagro. La fe viene de estar débil, necesitado o desesperanzado. El pueblo venezolano está listo para recibir un milagro, porque hemos perdido la esperanza en las grandes reservas naturales y en medio de la desesperanza podemos conocer a Dios.

Gálatas 6:7: “No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.”

Lucas 6:38: “Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.”

Si quieres cosechar esperanza debes sembrar esperanza, si alguien recibió algo del cielo es porque antes dio algo, del área donde estamos más necesitados de allí es donde más debemos dar, porque todo lo que sembraremos eso cosecharemos. Al que siembra esperanza se le llama esperanzador, debemos levantarnos en la mayor sequia de nuestro país para sembrar esperanza. El que tiene a Jesús en su corazón tiene esperanza, quizás las has perdido en tus capacidades o en el sistema de un país, pero en Jesús siempre tendremos esperanza.  Así como se ha sembrado odio se levantará un ejército a sembrar amor.

Génesis 1:28: “Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.”

El Señor le dijo a Adán, “te bendigo para que reines, para que gobiernes”, en la Biblia hay libros políticos como primera y segunda de Reyes; el pueblo de Israel se reveló contra Dios y cuando perdieron la esperanza clamaron a Dios y Él les levantó un Gedeón. Dios tiene el poder de resucitar una economía muerta.

2 Corintos 1:10: “el cual nos libró, y nos libra, y en quien esperamos que aún nos librará, de tan gran muerte.”

Cuando Pablo quedó sin esperanzas fue cuando Dios intervino en su vida. Hay gente acostumbrada a vivir en desesperanza y cuando se les habla de libertad les duele. Hay gente que se burla de la esperanza, pero le tendremos paciencia a aquellos que así lo hacen, porque de aquí a un cierto tiempo abrazaran su milagro. Las mayores riquezas de nuestro país no están en las riquezas naturales, sino en un cementerio lleno de gente que no cumplió el propósito por el cual fue llamada. Si tienes un corazón dispuesto a dar, el Señor te dará; da esperanza, cambia las conversaciones en tu hogar, en el bus, en el país, tu pulpito es tu oficina, es el lugar donde Dios te ha puesto. Tal vez somos lo que necesiten más esperanza pero empezaremos a dar y se abrirá el cielo y se nos otorgará la esperanza.

Hechos 27:18-24: “Pero siendo combatidos por una furiosa tempestad, al siguiente día empezaron a alijar, y al tercer día con nuestras propias manos arrojamos los aparejos de la nave. Y no apareciendo ni sol ni estrellas por muchos días, y acosados por una tempestad no pequeña, ya habíamos perdido toda esperanza de salvarnos. Entonces Pablo, como hacía ya mucho que no comíamos, puesto en pie en medio de ellos, dijo: Habría sido por cierto conveniente, oh varones, haberme oído, y no zarpar de Creta tan sólo para recibir este perjuicio y pérdida. Pero ahora os exhorto a tener buen ánimo, pues no habrá ninguna pérdida de vida entre vosotros, sino solamente de la nave. Porque esta noche ha estado conmigo el ángel del Dios de quién soy y a quien sirvo, diciendo: Pablo, no temas; es necesario que comparezcas ante César; y he aquí, Dios te ha concedido todos los que navegan contigo.

Pablo había perdido junto con todos los que iban en el barco toda esperanza de salvarse, pero siempre que un país empieza a oír a un hombre de Dios, es librado de la tempestad; Pablo exhortó a los tripulantes de la barca a no perder el ánimo y de dónde sacó Pablo esas esperanzas, el ángel de Jehová se le apareció. Pablo estaba orando para que se salvaran todos los que iban en la nave. Hemos oído de parte de Dios que vienen días de gloria, y Dios nos ha concedido de que se salven todos los que van en la nave. Vamos a hablar como Pablo, de esperanza ¡Tengan animo! Dios nos habló así como le habló a Pablo. El Señor nos salvará ahora y en el futuro lo seguirá haciendo. Despierta porque llegó el tiempo, la noche esta avanzada y viene el día. Mañana estarás en la historia como parte de aquellos que hicieron grandes proezas.