“Cuando no se tiene nada”

Todos nos hemos sentido en algún momento sin nada, y no solo en lo material, sino también que, puede que pensemos que dentro de nosotros no hay talentos, capacidades y habilidades para construir un futuro, pero la pregunta más importante que nos podemos hacer es: ¿Qué piensa Dios acerca de esto? Porque Él tiene mucho que decirnos, la Biblia tiene respuestas a nuestras preguntas.

Un día, Dios se paró frente a una tierra desordenada y vacía, y construyó desde la “nada” lo que ahora se ve, frente a la “nada”, dijo: “sea la luz”; de manera que, las cosas que se ven fueron hechas de las que no se veían, y es que la “nada”, es el principio de grandes cosas. Dios puede hacer algo grande con tu “nada”. Jesús es un vivo ejemplo de lo que es no tener nada, Él recibe una encomienda del cielo y es enviado a la tierra para cumplir una misión muy grande, y no tenía dinero, ni fama, ni buenos estudios, solo un oficio de carpintero, a Él no se le facilitó nada para cumplir su propósito, empezó a construir todo lo que alcanzó desde la nada. Desde la nada, Jesús conquistó el cielo, y hoy tiene la corona de oro porque antes se puso la de espinas, se hizo pobre para que hoy seamos enriquecidos.

La nada siempre ha sido el principio en el que Dios empieza a construir grandes cosas. En determinado momento puede que desde afuera sintamos que no tenemos nada, pero dentro contamos con un hombre interior y con eso Dios puede construir lo que desea hacer en nosotros. ¿A quién estamos recurriendo cuándo sentimos que no tenemos nada? recordemos que la vida está compuesta en un 80% de las decisiones que tomamos, y un 20% de las cosas que nos pasan, es decir, lo que define nuestra vida no es lo que nos pasa sino las decisiones que tomamos frente a esos momentos. Nuestra decisión debe ser siempre buscar a Dios y preguntarle que dice de esa circunstancia, la Palabra nos da dirección, ella es lámpara a nuestros pies y lumbrera en el camino.

Cuando estamos en medio de carencias queremos decirle a Dios lo que no tenemos, pero Él no nos va a preguntar qué nos hace falta, sino lo que poseemos en nuestras manos, porque Dios quiere que quitemos la mirada de lo que no tenemos para que podamos ver lo que nos ha entregado. Dios construye con la fe que está dentro de nosotros, y el enemigo jamás podrá quitarnos los dones, talentos y habilidades que se nos han sido otorgados. En nosotros hay algo, y con eso en las manos de Dios podemos salir adelante.

Dejemos de mirar lo que nos falta, veamos lo que Dios ha puesto en nosotros, tampoco hagamos comparaciones con los demás, porque eso es lo que quiere el enemigo, que no veamos lo que tenemos y que nos enfoquemos en lo que tienen los demás. No estamos en la nada, en nuestro interior aún queda aceite, poder de Dios, capacidad para un milagro, para soñar y volver a levantarnos.

Dios nos dejó bendiciones, una herencia llena de riquezas, lo que pasa es que pensamos que las riquezas son solo lo material, para Dios hay riquezas, como el carácter y la fe, y nos ve como un depósito de Él para construir grandes cosas. Nuestro hombre interior tiene una herencia y un ADN de “león”, esto es lo que Dios necesita; empecemos a ver hoy lo que Dios nos ha dado, en nosotros hay capacidades únicas y con eso es suficiente para que Dios haga grandes cosas ¡cuándo no se tiene nada, es el principio de Dios para hacer algo grande!