“Cuando no escuchamos la voz de Dios”

¿Cuántos han sentido que Dios no les habla y se ha alejado? Pero la Biblia nos habla sobre este tema, es clara cuando nos habla de las consecuencias de no oír a Dios, no podemos hacer nada separados de Dios, muchos de nuestros fracasos provienen como consecuencia de no oír a Dios. Tenemos muchas voces que hablan a nuestra vida, pero ¿cómo distingo cuál es la voz de Dios? Hay dos maneras para distinguir la voz de Dios y la del diablo, el cual se disfraza de una voz angelical para hacerte hacer lo malo y una vez lo has hecho se cambia totalmente para condenarte, pero cuando Dios habla todo lo que Él habla va en armonía con su Palabra, si tú conoces la Palabra, Satanás no te podrá engañar. Cuando Dios habla desafía siempre tú fe, y va a entrar en conflicto con tu razonamiento humano.

Una de las grandes características cuando Dios habla es que te va a desafiar, desde el principio Dios ha desafiado y Él puede cambiar lo que parece imposible. Dios constantemente nos está hablando y el hecho de que no lo oigamos no quiere decir que no lo esté haciendo, Dios habla muchas veces y de muchas maneras, no le creas al diablo cuando te diga que ya Dios no te quiere hablar.

Hebreo 1:1: “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas.”

El rey David era un hombre que oía a Dios, pero por el endurecimiento de su corazón dejó de escucharlo y Dios se buscó una forma para llegar a él; aunque estemos en pecado Dios siempre nos está hablando, Jesús dijo “No los dejaré solos, el consolador les recordará mis Palabras”; muchas veces buscamos culpables del porque no escuchamos a Dios y no queremos reconocer que el problema somos nosotros, pues de tanto escuchar basura nuestros oídos se tapan impidiendo que escuchemos a Dios.

Hebreos 3:7-8: “Por lo cual, como dice el Espíritu Santo: Si oyereis hoy su voz, No endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación, en el día de la tentación en el desierto.”

Las consecuencias de dejar de escuchar la voz de Dios hoy, es que se endurece nuestro corazón; debemos estar alineados a la voz de Dios hoy, tenemos que vivir de toda Palabra que está saliendo constantemente de la boca de Dios. Es lo mismo que Dios siempre le decía al pueblo de Israel, porque ellos tenían el corazón endurecido y por eso no podían oír a Dios; cuando te encierras en tu corazón por causa de la decepción y de las heridas que otros te pueden ocasionar dejas de escuchar a Dios y te cierras a todas las cosas buenas, hay mucha gente que conocen lo que Dios ha dicho, pero se pierden de lo que Él está diciendo hoy; no debemos encajonar a Dios porque Él nos habla muchas veces y de diversas maneras.

Si Dios puede hacer que una bestia muda le hable a un profeta loco y vendido, no lo hará con nosotros también, no dejemos que las cosas que nos pasan nos endurezcan el corazón. El diablo no pudo retener a Jesús en el infierno, porque tenía un corazón abierto a Dios, porque no dejó que las muchas ofensas de otros lo dañaran.

Hebreos 12: 25-29: “Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desecháremos al que amonesta desde los cielos. La voz del cual conmovió entonces la tierra, pero ahora ha prometido, diciendo: Aún una vez, y conmoveré no solamente la tierra, sino también el cielo. Y esta frase: Aún una vez, indica la remoción de las cosas movibles, como cosas hechas, para que queden las inconmovibles. Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor.”

El problema nunca será Dios, siempre que usted no esté escuchando a Dios, no trate de buscar un culpable y examínese y vea que está haciendo para que su corazón sea endurecido. Dios está hablando constantemente, tenemos que limpiar nuestros oídos de tantas cosas que escuchamos en este mundo, provocando que nuestra fe mengüe, necesitamos afinar nuestros oídos. El problema de nuestros oídos proviene de la raíz del corazón, porque cada vez que se cierra el corazón, se cierra el oído, por eso el diablo siempre va a buscar por medio de las circunstancias y problemas que podamos enfrentar, que nuestro corazón se cierre y se endurezca. Pongamos nuestro corazón en las manos de Dios, porque allí va a estar mucho mejor que en las nuestras.