“Cuando Jesús dice: “Pídeme”

Marcos 9:23:Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.

En las circunstancias que vivimos actualmente se hace más difícil tener fe, todo lo que se oye parece negativo allá afuera, pero es en este momento en el que nos debemos levantar en esperanza contra esperanza. Pareciera que se avecina una gran turbulencia, pero la misericordia de Dios en estos últimos días se va a acrecentar, porque a causa de los escogidos se acortarán estos días – como lo dice la Palabra – Jesús está preparando su venida.

Estamos de paso en esta tierra y cambie o no cambie Venezuela, seguiremos firmes en Jesús. Pero, ocurrirá el milagro en Venezuela de tener una patria libre, y Jesús será el capitán de este barco para siempre. ¡Ya basta de poner los ojos en hombres y mujeres! la única solución para nosotros se llama Jesús, Rey de reyes y Señor de señores. Dios está renovando la fe a muchos que sienten que la tienen en el piso, porque es normal que lo que ves te afecte, lo que sí no es normal, es que te quiten la fe; eres como la palmera, que aunque se ve delgada y grande, tiene raíces profundas, y por tanto, es firme. Quizá esta situación nos ha afectado duramente, pero no ha podido quitarnos la raíz que está abrazada a la roca inconmovible que no puede ser arrancada jamás; no seremos arrancados de la raíz. No podemos correr al lugar equivocado, debemos correr a Jesús, el único que nos puede sacar de este problema; cuando nos sintamos mal, corramos a la presencia de Dios. Lo que necesitamos es clamar a Dios, quien nos mostrará cosas grandes y ocultas que no conocemos.

No debemos ir a gente que en vez de transmitirnos fe nos la termina de quitar; corre con el problema a Jesús, a la roca inconmovible. ¡Si creemos, veremos la gloria de Dios! El enemigo quiere arrancar tu fe. ¿Hay algo imposible para Dios? Solo debemos correr a su presencia y decirle: “ayuda mi incredulidad”. Hoy recuperamos nuestro andar de fe; tu boca tiene poder, así como aquello que confiesas. La Biblia dice que toda autoridad nos ha sido dada. La simiente que Dios te ha dado esta bendita, Dios te dio hijos para bendición y no maldición. El diablo no puede entrar con enfermedad a tu casa; la Palabra de Dios dice que habrá provisión en la casa del justo; si en ella no hay provisión, es necesario que empieces a lanzar la semilla de fe, porque tú has creído en Dios. Toma la autoridad que Él te ha dado y háblale a las circunstancias. Dios quiere que quitemos la piedra de la incredulidad en nuestras vidas.

Juan 11:39-40: “Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días. Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios? Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado. Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera! Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir.”

Si creemos, veremos la gloria de Dios, a nosotros también nos corresponden los milagros, no solo a otros. Dios te ama desde que estabas en el vientre de tu madre, y sus ojos te vieron desde ese momento. “Para que el que cree, todo le es posible”, Dios está oyendo tus súplicas y clamor, tus lágrimas están contadas por Él. La fe no actúa a través de la amargura o la frustración, a nosotros solo nos toca clamar. Después que Dios te da el milagro, desátalo y déjalo ir. “Andamos por fe y no por vista”, y, “el justo por su vivirá”

Salmo 2:8: “Pídeme, y te daré por herencia las naciones, Y como posesión tuya los confines de la tierra.”

Tu límite es que puedes pedir, y Dios darte por herencia las naciones. Dios te puede dar el mundo entero para ti solito(a), y yo creo, que lo que estamos pidiendo no es tan grande como eso. El límite que Dios nos puso es tan majestuoso como lo es Él. Somos nosotros los que le ponemos límites a la fe. Dios solo necesita un acto de fe, no te desesperes si no ves el milagro, porque así como crece el vientre de la mujer embarazada, nuestro milagro va en aumento; no importa lo que veamos, ¡que nadie mate nuestra fe! No hay límites para aquellos que han creído, empieza a soltar la semilla de fe.