Cuando Dios dice sí

2 Corintios 1:20: “Porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios.”

Las personas que logran grandes conquistas y victorias en esta vida son aquellos que pelean y persisten en las promesas que Dios les ha dado, no esperan que las cosas sucedan sino que pelean la promesa, persisten y siguen insistiendo hasta alcanzarla. Ellos han entendido que Dios habla en su Palabra que no solo algunas palabras sino que todas las promesas de Dios son en Él, sí.

Si conoces las promesas de Dios, no habrá duda de su respuesta. Dios siempre ha querido bendecirte, y hay muchas promesas que no solo son de bendición para tu vida sino para los tuyos, como: “cree, y serás salvo tú y tu casa”. Cuando busques a Dios y reclames la promesa, Él te va responder, porque desea que seas prosperado en todas las cosas, sin importar cuál sea tu circunstancia, porque para cada una de ellas hay una promesa.

Si no conoces las promesas de Dios te desconectas, y lo peor que puedes hacer es enfocarte en las circunstancias, porque comienzas a olvidar las promesas. Los no de las circunstancias son temporales, pero los sí de Dios son eternos. No importa que las circunstancias hoy te digan que no, el sí de Dios llegó antes que el no del diablo. Jesús siempre quiere hacer algo por ti, solo debes creerlo. Él no miente, por su consejo y por su Palabra.

La enfermedad es una mentira, la salud divina es una verdad, y fue ganada por medio del sacrificio de y su sangre en la cruz. No puedes aceptar en un área de tu vida un “sí”, y en otras un “no”, porque “todas las promesas de Dios son sí”. El mismo Dios que te dijo “sí” hace algún tiempo, quiere volver a decirte “sí” en el problema que atraviesas hoy, si eres capaz de creer que lo que Él ha dicho se cumple.

Cuando un hombre se agarra de una promesa de Dios es capaz de conseguir grandes cosas, quienes lo consiguen son personas que no se rinden. En tiempos difíciles, el hombre tiende a olvidar las promesas de la Palabra que Dios. Debes orar con determinación por cada promesa que Él te ha dado.

  1. Debes anclar tu fe en el “sí” de la Palabra de Dios. ¿Qué te ha dicho Dios acerca de tu situación? Desconectado de la Palabra de Dios y de la comunión intima de Él vas a oír la voz incorrecta, y comenzarás a olvidar la promesa. Dios puede utilizar a alguien para hablarte, pero Él quiere hablarte directamente a ti para que no corras el peligro de olvidarla. El sí de Dios siempre será para darte un mejor futuro y una esperanza, pero siempre tiene que haber una oración para que la promesa que has olvidado despierte en ti. La Biblia dice que toda oración tiene una respuesta. A veces hay silencios de Dios, pero es porque no ha habido quien busque esa respuesta. Jesús ha prometido que todo lo que pidas, te lo dará, es semejante a un cheque en blanco, esto debe motivarte a clamar a Dios.
  2. No aceptes que una petición o demanda no sea respondida. Si lo aceptas, pierdes el fundamento de tu fe y cometes el error de actuar por afán y tomando la peor decisión. Las personas que hacen esto, lo hacen porque no piden, entonces toman lo que creen como la respuesta. No ores el problema, ora la solución; no ores el “no”, ora el “sí”. La naturaleza del hombre es ser incrédulo para los sí y crédulos para los no; bueno para creerle al hombre, pero a Dios es a quien debes creer. Él te formó, no miente, te ha dado promesas y en Él todas las respuestas son sí.
  1. No aceptes que una adversidad te haga perder el terreno que has ganado con tu fe. Si has avanzado ¿por qué retroceder y entregar lo que tanto te ha costado? Hay gente que han recibido milagros de Dios, pero al pasar por una nueva dificultad se rinden y pierden el territorio que habían ganado con la fe, por una negación del diablo, pero hoy te digo: ¡supera ese problema con tu fe porque tienes una promesa eterna a la cual aferrarte!

Antes de perder territorio pierdes la confianza; no la pierdas, porque esa paciencia es parte del proceso, y es la que te hará hacer la voluntad de Dios aun en medio de la dificultad. No te desesperes, solo falta un poco, porque aunque tardare llegará, no retrocedas. No te muevas de tu promesa. Dios le dice “sí” a tu petición.

  1. Los no de las circunstancias son temporales, los sí de Dios son eternos. Lo eterno prevalece sobre lo temporal, lo natural está sujeto a cambio, lo espiritual fue primero. Cada vez que el diablo te diga “no” en lo natural recuerda que ya hubo una palabra antes en lo espiritual. Mientras haya quien no mire en lo natural, sino que crea en lo eterno, lo espiritual se fortalece. Entra en lo espiritual para que comiences a ver lo eterno. Lo espiritual tiene el poder para cambiar lo natural, y creer en ello, te da más peso de gloria.
  1. Persiste, insiste y busca continuamente el sí de la promesa de Dios. Él promete gloria y da gloria, lo malo en tu vida no proviene de Dios y no debes aceptarlo porque Dios no lo prometió. Busca lo que Dios dijo, comienza a llamarlo, peléalo hasta que te sea entregado. Hay personas que están confundidas, y aunque ven a Jesús haciendo milagros no saben si él quiere actuar en sus vidas, claro que quiere, solo créelo.

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