“El Cristo que la gente ve”

Jesús fue anunciado por todos los profetas y hombres de Dios, mucho antes de que Él apareciera en esta tierra; Jesús no apareció de la nada, apareció porque las escrituras lo habían profetizado cientos de años antes. El profeta Isaías habló de Jesús en el capítulo 53 y lo profetizó como el siervo de Dios, el cual sería inmolado, sufriría el castigo de una cruz y llevaría nuestros pecados y por cuyas heridas nosotros fuimos sanados, y así como lo profetizó Isaías, lo profetizó David y muchos hombres de Dios.

Dios consideró que era necesario para bendecir al hombre, a la humanidad y para que el reino de los cielos se estableciera en la tierra, que este verbo anunciado, predicado, se hiciera carne; Jesús aparece en el escenario del mundo hecho carne, hecho hombre, con este mensaje: “El reino de los cielos se ha acercado”, reino no es religión, el reino es Dios, acercándose al hombre necesitado, y no solo acercándose a través de profecía o una palabra, sino acercándose hecho carne a través de Jesús al hombre necesitado. Cada vez que acercamos a Jesús a una persona estamos manifestando el reino de Dios.

La Iglesia moderna comete el error de creer que Jesús no resucitó en ellos, el diablo pensó que asesinando a Jesús en la cruz del calvario, acabaría con Él, fue el gran error de Satanás. Somos, según la Biblia, el Cristo que la gente ve, Jesús no está en una tumba, ni escondido en un templo, Él ha resucitado en todos los corazones que le reciben. El apóstol Pablo decía: ya no vivo yo, vive Cristo en mí”, en otras palabras yo soy el Cristo que la gente ve, yo estoy manifestando a Jesús en mi vida, y cuando Jesús es manifestado en la vida de un creyente, trae el reino de Dios, y el reino de Dios acerca a ese creyente a la necesidad del hombre, no lo esconde de ella; por eso la Iglesia que se esconde en los templos, no está manifestando el reino de Dios.

Es tiempo de que Jesús vuelva a las calles de nuestra sociedad, aun cuando la religión organizada lo esconda. Hay una sociedad que quiere ver a Jesús resucitado, no debemos buscarlo en los sistemas religiosos muertos, sino de camino a las calles. La Biblia dice que la sociedad, la tierra clama por la manifestación de los hijos de Dios, y esa manifestación es que se vea Jesús en cada uno de nosotros, cuando Jesús se manifiesta sale a las calles, pero hoy en día hay demasiado intelecto y poca manifestación, Jesús no murió y resucitó para estar a la diestra del Padre nada más, sino para estar en nuestros corazones y la gente quiere ver a un Jesús resucitado, no solamente oírlo.

1 Timoteo 1:5: “Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida, de las cuales cosas desviándose algunos, se apartaron a vana palabrería.”

Pablo le está diciendo a Timoteo que hay personas que tienen una palabra, un mensaje, pero al no tener la manifestación de Jesús, es vana palabrería; si no manifiestas a Jesús con tu familia, y sirves a todo el mundo, es vana palabrería. Jesús se asombró de la hipocresía del corazón humano, y decía como pueden ustedes hablar lo bueno siendo malos, es decir teniendo un mensaje correcto con una vida incorrecta, tienes que manifestar a Jesús, no se trata solo de tener la doctrina correcta y la palabra correcta, tienes que tener a Jesús en tu vida manifestado al hombre necesitado.