Crea tu propio Edén

Muchas veces sentimos ataques en nuestras vidas que terminan creando atmósferas de depresión, tristeza, y desánimo. Por supuesto, son parte de un ataque espiritual, pero en esos momentos podemos sentir la voz del Espíritu Santo diciéndonos: “crea tu atmosfera, orando más”, porque para enfrentar estos niveles de oposición, tenemos que multiplicar la oración.

Cuando Dios creó al hombre, lo hizo a su imagen y semejanza, y lo colocó en el Edén. Este lugar llamado Edén no es un lugar geográfico, ni físico sino que es una atmósfera; y Dios colocó a Adán en el lugar que estaba la atmósfera su presencia para que tuviera comunión con Él, y viviera en su presencia. Nosotros somos descendientes de Adán, así que, podemos también tener comunión con Dios. Operamos en dos atmosferas: una natural y la otra sobrenatural o espiritual, y conectamos con ella porque fuimos hechos por un ser espiritual, Dios.

Cuando Adán peca, Dios lo expulsa de la atmósfera de su presencia y esta regresa al cielo, y aunque el primer hombre había sido creado para vivir y gobernar en ella, al ser expulsado de esa atmósfera, pierde este poder. Recordemos que la autoridad no la da el ser cristianos o usar una Biblia, sino el caminar en una atmósfera de la presencia de Dios. Cuando Adán fue expulsado del Edén, que era su atmósfera natural, fue llevado a una atmósfera artificial, la Tierra; y aunque haya sido colocado allí, no pertenecía a ese lugar. No sucede lo mismo con nosotros, es por ello, que Jesús enseñó a traer esa atmósfera original a través de la oración, enseñándonos que pidiéramos que venga el Reino de Dios a la Tierra, para así cambiar la atmósfera, y poder aplicar la autoridad que nos fue dada.

Cuando no estamos en la atmósfera del Edén, los problemas nos dominan, pero si a través de la oración traemos ese ambiente, la autoridad nos es devuelta, y desarrollaremos el potencial necesario para cambiar cualquier situación. Si queremos crear la atmósfera del Edén en nuestra vida, debemos duplicar la oración, para de esta manera llevar la presencia de Dios a todo lugar. Atrae la atmósfera del cielo a tu vida; en ella, los demonios no caminan.

A Dios lo atraen las atmósferas, incluso, aunque esté enojado con nosotros, si creamos un ambiente para que su presencia descienda, Él no se resistirá y llegará a moverse en ese lugar. Si somos capaces de multiplicar nuestra oración, traeremos una atmósfera de reino, dominio, poder y autoridad. Jesús nos dio el ejemplo, Él creaba a partir de la oración y luego actuaba con poder.

Con nuestra oración, duplicamos en la tierra lo que sucede en el cielo, podemos traer el cielo a la tierra, podemos crear un pedazo de cielo y caminar en cuanto cielo dupliquemos. Y una vez que lo hagamos sacaremos de nuestra vida la amargura, la depresión, preocupación y se volverá visible por todos los que nos rodean, y por el enemigo. No esperemos morir para ver el cielo, nuestra vida puede ser un pedazo del cielo en la tierra, pero para ello es necesario que multipliquemos nuestra vida de oración.

Jesús enseñó que la oración es la principal arma para crear el Edén en la tierra, traer el Reino de los cielos y tener autoridad. También, la alabanza y la adoración crean la atmósfera del cielo, por ello, es importante que nos convirtamos en adoradores.