“Hay cosas que no son del César”

Una de las cosas que estamos viviendo los venezolanos es el desanimo, momentos de incertidumbre política, económica, malas noticias, todo lo que oímos, es un medio ambiente hostil, es una atmosfera de desanimo, de falta de fe, desilusión, desesperanza, siempre nos influye esa atmosfera y los creyentes dejan de creer, empiezan a dudar y a pensar que la realidad que están viviendo es una verdad. Tú como Iglesia tienes que tener cuidado con tu hombre exterior, porque ese hombre está conectado con lo natural con lo que ve, con lo que siente, con lo que oye, y ese hombre exterior no es tu verdadero tú, porque el verdadero tú no es de esta tierra, no es original de este mundo, pero el natural sí, porque ese hombre de afuera fue creado con el polvo por eso lo de aquí lo afecta porque el natural conecta con lo de afuera. Pero cuando tú entiendes tu origen, de dónde eres, y los recursos que tiene tu Rey para ti, dejas de vivir de lo que te está sucediendo, porque los que entienden de dónde son no pueden vivir con enfermedad, no pueden vivir eternamente en pobreza, desanimados, porque en el cielo no hay enfermedad, no hay pobreza, no hay maldición; el problema que tenemos es que nos hemos acostumbrado a lo natural, al hombre de afuera, y eso nos está afectando, a tal manera que el hombre interior está dudando, por eso es importante que dejes de conectarte con lo de afuera y te conectes con lo de adentro.

1 Corintios 2:14: “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.”

Tú tienes que desconectarte de lo que está pasando afuera y empezar a conectar con el Espíritu de Dios, a conectar tu hombre interior para que puedas tener fe y resistir en el día malo. El problema de la Iglesia occidental es que le está dando demasiado al César y no le está dando a Dios lo que es de Dios, Él no tiene problemas con que atendamos el cuerpo, no tiene problemas con que prosperemos, con que tengas cosas materiales, antes bien el quiere bendecirte, pero Dios tiene algo que es para Él y por eso Jesús dijo “Dadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”, lo que quiere decir que hay cosas que no son del César sino que son de Dios y Él está esperando que tú se las des, que tú conectes con Él para que puedas recibir lo que Él tiene para ti.

Cuando Dios saca al hombre del Edén lo sacó de donde él es, para ponerlo en una tierra bajo maldición, en un ambiente hostil de donde él no es y donde no puede desarrollar todo su potencial, por eso tenemos que estar orando venga tu reino, venga tu atmosfera Señor, como se hace en el cielo, tu voluntad venga a la tierra, para poder crear la atmosfera y poder caminar en esta tierra, porque tú vas a caminar de a cuerdo al cielo que tú dupliques. El problema que tenemos los creyentes es que nos conectamos tanto a lo que está pasando, a lo que estamos sufriendo, que no podemos ver lo que Dios tiene para nosotros, no podemos ver lo espiritual que Dios ha creado, porque son cosas que no se perciben con el hombre natural sino con el espiritual.

Muchas de las cosas que nos están pasando no solo tienen que ver con lo natural, tienen que ver con una maldición que hay sobre la tierra y necesitamos vencer un poder sobrenatural para fracasar con el poder sobrenatural de Dios para tener éxito, porque una maldición se anula con la bendición de Dios. Cuando se trata de la bendición de Dios, del amor de Dios, de su favor hacia nosotros no somos unos pesos ligeros, somos unos pesos pesados, porque Dios nos ha bendecido con toda bendición espiritual, pero no es para el hombre de afuera sino para el de adentro, que es el que tiene la capacidad de crear todo lo de afuera, porque dice la Biblia que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía, si empiezas a conectar con lo espiritual, a tener fe y a conectar con lo que Dios está haciendo, vas a empezar a ser animado y fortalecido en tu hombre interior y si tu hombre interior está fortalecido tu exterior va a estar bien. Lo que estás viendo hoy es tu camino,  pero no es tu destino, porque a los que amamos  a Dios todas las cosas nos ayudan para bien.

Salmos 23:1-6: “Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días.”

Dios es tu fuente, tu fuente no es el empleo ni ninguna cosa que puedas tener, porque antes de que tuvieras todas esas cosas ya tenias a Dios, Él es tu fuente y si mantienes ese orden, tendrás todas las cosas. Operamos en dos dimensiones, en la natural y en la espiritual, pero hay cosas que no son del hombre de afuera, son del de adentro y tienes que dárselas, porque dice la Biblia que el ocuparse de las cosas de la carne es muerte, pero el ocuparse del de adentro es vida y paz, si te ocupas demasiado del de afuera no le estas dando a Dios lo que es de Él. Dios no tiene problemas que usemos las riquezas de la tierra, pero necesitamos entender quién es nuestra fuente y si Dios es nuestra fuente, nada nos faltará. La oración conecta tu hombre interior con Dios y trae la atmosfera del cielo en la que fue creado tu hombre interior, necesitamos traer esa atmosfera de reino a la tierra para poder operar en plenitud y con la autoridad que nos fue impartida en nuestro espíritu, porque la autoridad no está en un título, está en tu hombre interior. Por eso la importancia de la oración, porque es a través de ella que caminaremos en la atmosfera de Dios.