“Consumado es”

El Evangelio de nuestro Señor Jesucristo no solo es salvación, es nuestro alimento, es nuestro lugar secreto, es la garantía de nuestro futuro, es algo para toda la eternidad, nosotros vivimos a través de las buenas nuevas; la salvación, el gozo y la paz vienen a través de ellas, y estas buenas nuevas son, que gracias al sacrificio de Jesús en la cruz nosotros tenemos vida eterna en Él.

Esas buenas nuevas nos hacen saber que Jesús pagó el precio de nuestros pecados, llevó el castigo de nuestras iniquidades, Él saldó nuestra deuda. “Consumado es” fueron las palabras de mi Señor  en Juan 19:30, luego que toma el vinagre; simbolizando que todo trago amargo ya Jesús lo pasó, lo pagó y lo venció, Jesús hizo el pago completo a cualquier situación en tu nombre.

Isaías 53:4: “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.”

1 Pedro 2:24: “quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.”

La resurrección de Jesús es la garantía de tu futuro, significa que tus pecados han sido colocados aparte por la justicia de Dios, y que eres justificado no por lo que eres, sino por lo que Él es.

2 Corintios 5:21: “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.”

Cuando una persona asevera que no necesita de Dios está viviendo bajo su propia justicia, jamás actúes como si no necesitaras de Él, tampoco permitas que el pecado te aleje de Él; todos tenemos pecados pero mi Jesús pagó por ellos, debes entender que tu Dios es más grande que el pecado que hayas cometido y que aunque hayas caído, Dios te da la oportunidad de arrepentirte y volver a sus brazos.

Marcos 5:27: “cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto.”

Este pasaje se está refiriendo a una mujer considerada inmunda y por su condición, era rechazada y humillada, además, estaba desanimada y cansada de gastar dinero en médicos, buscando la sanidad para el flujo de sangre que padecía desde hacía 12 años, de pronto escuchó que Jesús andaba por ahí y arriesgándose a ser apedreada se acercó a Él para recibir su milagro. Recibimos nuestro milagro cuando ponemos nuestra fe en Jesús, pero para ello necesitamos oír de Él, conocerle. Hablemos de Jesús, seamos portadores de las buenas nuevas de Cristo, levantemos la fe de aquellos que la necesitan, así como la necesitaba la mujer de este pasaje. Atrévete a hablar de Jesús, a predicar su Palabra, a dar testimonio de lo que ha hecho en tu vida, sin importar tus limitaciones, ni lo que hayan dicho de ti, recuerda que no se trata de ti, se trata de Él.

Jamás pienses que tu condición impide que recibas aquello que esperas, debemos tener presente que solo Jesús nos justifica Romanos 3:21-22 dice: “Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él…” no necesitas hacer sacrificios, ya Él pagó por todo. Y en Santiago 5:14-15 dice: “¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados.” nos hace saber que Él no solo nos sana, sino que también nos perdona.

No importa la situación que estés atravesando, esa enfermedad o condición que te aqueja no puede prevalecer en tu vida, y no puedes perder tu paz por la ausencia de un médico o medicina, tu confianza y paz deben estar cimentadas en la certeza de que Jesús esta en tu vida. Recuerda las palabras de mi Señor “Consumado es”.